jueves, 20 de enero de 2011

hacia el silencio/ 10

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Hay un fulgor secreto, mirad bien lo que os digo, un resplandor recóndito en este corazón que late y late sin quererlo. Hay una claridad que ilumina las calles más oscuras, los ventanales sucios que mira de reojo por si acaso encontrara lo apacible tras el muro siniestro. No hay farolas que alumbren lo que alumbra un corazón en vilo.




18 comentarios:

jorge dijo...

Cierto, las farolas solo alumbran en la oscuridad.

Todos los corazones laten sin quererlo. Pero algunos (pocos) brillan.

Jose Zúñiga dijo...

En efecto, Jorge, estas palabras no significan nada, son redundantes, obvias. Vacías. Y lo son adrede, quería con ello..., no sé lo que quería, el caso es que no iba a ser fácil explicarlo´(y malo si hay que hacerlo), así que decidí no publicarlas. Pero le di a la tecla equivocada y tú lo pillaste y comentaste. Vale. Pues aquí se queda y ya está.
Abrazo

jorge dijo...

A mi me han gustado mucho.

Los corazones legendarios brillan hasta a pleno sol.

Y tu deberias saberlo. Parece que tienes la suerte y el talento de poseer uno de esos.

Jose Zúñiga dijo...

Gracias, Jorge, eres un gran tipo. Pero es verdad que se trata de retórica vacua (no tiene por qué ser fea); y también que adrede lo escribí así.
Bueno, algo hay cierto, que uno no puede resistirse: un corazón en vilo. Eso es cierto.

Paloma Corrales dijo...

Pues me gusta que lo hayas salvado, esos latidos son necesarios. Un corazón en vilo alumbra tanto que, a veces es lo mejor para lucidez.

Te abrazo.

Isolda dijo...

Pues se siente, ya que le has dado a la tecla, no veo palabras absurdas, veo luz y vida, a pesar de los ventanales sucios.
Besos, diez.

Jose Zúñiga dijo...

Entonces lucidez no me va a faltar, Paloma.

Bs

Jose Zúñiga dijo...

Ya te digo, Isolda, que algo había hecho mal en este texto. Visto lo visto, acerté con la tecla y me equivoqué con la intención. Lo que digo, las palbras van a su aire.

Bss.

Charcos dijo...

pues desde este momento soy fan de tus teclas que cobraron vida propia, y de Jorge que te comentó.... me gustaba a mí el décimo silencio.

y yo que pensaba que sólo me pasaba a mí eso de escribir sin saber qué se pone y volver al rato y decirte jdr esto lo dije yo? (anotese que a veces la exclamación es de asco y otras de gozo)

besicos

Jorge Torres Daudet dijo...

El corazón nos guía, a veces por caminos, calles, sinuosos en medio de la oscuridad.

Leonel dijo...

Creo que el silencio sea siempre más relativo, una demostración más de la sanidad mental de Einstein - y su relatividad - y del valor que tienen la palabras que nos pueden, nacen y dicen lo que quieren, hasta lo que a veces queremos ocultar.
Bienvenidas, Jose.
Un abrazo.
Leo

Jose Zúñiga dijo...

Ya lo vengo diciendo, charquitos, las palabras son muy suyas, nos tiranizan, escriben lo que queremos y lo que no queremos, en fin...

Y no te digo las teclas, que son un martirio.

Bs

Jose Zúñiga dijo...

Si te fijas, Leo, toda esta serie va un poco en ese sentido. Y justamente se hace patente en un texto que quise borrar. No hay silencio posible, me temo. Y si estas palabras te gustaron, me alegro.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Siempre, Jorge, no hay camino que valga sin pálpito.
Abrazo

SIL dijo...

Bueno, yo creo que lo he descubierto hace rato, Poeta.

:)

beso

SIL

Jose Zúñiga dijo...

Estoy seguro, Sil, lo que tú no sepas...
Bss

Marina Fligueira dijo...

¡Es muy cierto! En un corazón que late... siempre hay un resplandor.
Si siembras buena semilla te devolverá buen fruto. Un saludo. Se feliz.
Por cierto me encanta este rincón.

Jose Zúñiga dijo...

Pues seas bienvenida a este rincón, Marina. Y gracias por tus deseos, procuraremos ser felices.
Bs