viernes, 25 de junio de 2010

campeones

.
Contigo y conmigo
tú y yo somos cuatro.

Tres son multitud
salvo que haya empate.
Me queda el consuelo 
del gol average.

¿Sabes qué te digo?
Nada.
No te digo nada
que debas saber.

8 comentarios:

egomanías dijo...

Y después dicen que la matemática y el fútbol no tengan que ver con la poesía.
¡Como se equivocan!
Enhorabuena José.
Leo.

Jesús Contreras dijo...

Supongo que eso es jugar con ventaja,

Saludos,

Jose Zúñiga dijo...

Todo tiene que ver con todo, Leo.
Gracias. Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

No lo sé, Jesús: estaba escuchado cosas de empates tiples y diferencias de goles y me dí a la escritura automática, jeje.
Abrazo

Rafael dijo...

En la tarde, el silencio;
cien mil las bocas mudas
sólo un momento.
Sube el balón
a todo ajeno.
Ya no hay jugadores,
todos son espectadores
de cómo baja un balón
caído del cielo.
Un bote, dos;
rueda y cruza la raya;
antes de la red se para.
Y nadie grita
porque están
todos muertos.
Gol.

La verdad es que en esta ocasión lo que me ha motivado es tu comentario en el que explicas que te pusiste a escribir mientras escuchabas las explicaciones sobre empates, desempates y demás. Me dije: qué divertido, yo también me apunto a hacer algo de fútbol. Un abrazo, amigo.

Jose Zúñiga dijo...

Qué bueno, Rafael!, habrá que seguir el fútbol lápiz en ristre, será más divertido y escibiremos esta escritura automática que quién sabe.

jorge dijo...

Tener el golaverage a favor es imprescindible.

Lograr meter un gol me cuesta improbos esfuerzos.

¿Hablamos de lo mismo?

jijijijiji

Jose Zúñiga dijo...

Probablemente, Jorge, probablemente. O de algo parecido.
Abrazo