martes, 29 de junio de 2010

rutinas

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Sale de madrugada como furtivo. A oscuras. No sabe a ciencia cierta adónde va, pero lo tiene claro. Algo hay que hacer. No enciende la luz. Corre el pestillo a tientas. Baja las escaleras de puntillas. Como furtivo en caza.

Mira, papa, no tienes razón, le había dicho mientras se calentaba la leche en el micro. La tengo. No, no la tienes, nunca la has tenido. Calla de una puta vez, soplagaitas de mierda, yo siempre tengo razón. Y qué. Qué importa tener o no tener razón, había pensado. Lo que importa es que no tengo un puto duro y a ver qué hago con este gilipollas.

No era fácil la convivencia. No era fácil nada. Salir de casa ya le costaba un huevo, afeitarse, buscar el coche, hacer la ruta, recoger al colega, tomarse uno vinos, comer, hacer la ruta, rendir cuentas, recoger al colega, tomar unas copas, preparar cualquier mierda para el chaval, sacar la basura, aguantar la peli del chaval, morirse de sueño, no dormirse de golpe, despertarse con mal sabor de boca, oír otra vez eso de que no tiene razón, afeitarse, buscar el coche, hacer la ruta. Joder, y peor cuando tenía que ir al inem, esos gilipollas, a ver, ni que lo haga por gusto.

Va directo al taller. Recoge el coche. Conduce a ciegas, se salta los semáforos, frena en seco, ya qué le importa el ruido. Sube aprisa. Ahora sí va de caza con todas las de la ley. Dispara. Vuelve a disparar. Es mía, por lo menos lo fue, dice a voz en grito antes de volarse la tapa de los sesos.

Suena el teléfono. El chaval lo levanta con desgana. Joder,  papa, qué pesao.

10 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Buen relato, no sólo encierra una denuncia social, es demoledor y testimonial.

Besos don versátil.

Jose Zúñiga dijo...

Ché, una pura obviedad, Paloma, gracias, pero esto de la prosa hay que afinarlo más. Todo se andará.
Bs

Jesús Contreras dijo...

Hasta los muertos nos resultan pesaos (cuando desconocemos que han muerto, claro).

Saludos,

egomanías dijo...

José, coincido con Paloma, es un buen relato y, aunque entiendo que quieras afinar más tu prosa, creo que hayas logrado desde el inicio crear la tensión justa que conduce el relato por los hilos de la rutina sin caer en ella. Cruda es la realidad que cuentas, un desenlace atroz, pero como siempre con tu ironía, logras arrancarme una , macabra, pero sonrisa al fin.
Un abrazo.
Leo

Jose Zúñiga dijo...

Creo que sí, Jesús: Y el chaval debe de ser de los de consola, hamburguesa y pereza hasta para mover la cabeza.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Me anima mucho lo que ne dices, Leo, no sabes cuánto te lo agradezco. Y más porque lo argumentas, no es un porque sí, qué bien y tal. Bueno, pues seguiré probando, a ver si algún día puedo decir: este me gusta.
Verás que estoy experimentando (micros, aforismos...), creo que es bueno hacerlo en el blog. Aunque seguiré con la poesía, caro.
Un abrazo

Mayde Molina dijo...

Caramba Zúñiga, después del sobresalto de leerte por aquí que ibas a estar menos, para dedicarte más en lleno a tu próximo poemario, entro y me sorprendes con este gran relato que de principio a fin mantiene el alma en vilo... Joer, una vez más y aunque esté aquí en la distancia, me aupo de puntillas y brinco y aplaudo y danzo a tus pies, maestro de las palabras...

Ala lo dicho, ánimos muchos y a seguir Jose, que esto de la prosa también se te da re bien.

Besoss

Jose Zúñiga dijo...

Pues gracias, Mayde, por esos ánimos.
Sí, me retiré unos días para organizar el nuevo poemario, aunque dejé las entradas programadas. Ahora tengo las ideas algo más claras, pero aún queda.
Bs

virgi dijo...

Pues no veo que tengas mucho que afinar, yo lo encuentro redondo. Bueno, con muchas aristas tristes.
Besitos

Jose Zúñiga dijo...

Triste lo es, Virgi. Gracias por tu comentario, que siempre anima.
Bss