sábado, 1 de mayo de 2010

(lo que queda) Jorge Eduardo Eielson

En mi mesa muerta candelabros
De oro, platos vacíos, poesía
de mis dientes en ruina, poesía
de la fruta rosada y el vaso
de nadie en la alfombra. Poesía
de mi hermana difunta, amarilla,
pintada y vacía en su silla;
poesía del gato sin vida, el reloj
y el ladrón en el polvo. Poesía
del viento y la luna que pasa,
del árbol frondoso y o desnudo
que un fósforo cruza. Poesía
del polvo en mi mesa de gala,
Orlada de coles, antigua y triste
Cristalería, dedos y tenedores.

4 comentarios:

jorge dijo...

En mi mesa una hoja en blanco y algunas imagenes, unas pocas letras de canciones y dos o tres libros de mis poetas imprescindibles.

Y cada dia el reto de sacar de un estimulo un texto.

Adrianófanes dijo...

En este 1 de mayo, hoy sábado otoñal en Argentina, me quedo con la imagen de un fósforo que atraviesa una poesía. La ilumina pero no la quema. Nunca. Arde. PERO DE VIDA.

Saludos!

Jose Zúñiga dijo...

... Y así nos pasamos los días, Jorge. Estos estímulos son realmente saludables.

Jose Zúñiga dijo...

Arde de vida. Todo en la vida debe arder, Adriano. Hasta los cuerpos vivos.
Abrazo