jueves, 4 de marzo de 2010

tarde tonta

.
Hace apenas dos horas estabas en mis brazos.
Lo que después pasó, pasó a la historia.
Ahora ya mi memoria esconde saldos
de besos caminantes, de labios parapléjicos,
de carmines
majados en la almohada.

Hace apenas
tres mil doce segundos que mis brazos
se quedaron varados en la ciénaga.

¿Por qué tanta tristeza?

9 comentarios:

trovador errante dijo...

Bendita tristeza Jose, bendita.

Un abrazo,
Kike

Manolo Jiménez dijo...

Hay momentos que quisiéramos eternos y los que se hacen eternos son los que pasamos los buenos momentos.

Abrazos.

eloy dijo...

la tristeza es pasajera
es pasajero el dolor
el placer es aún más efímero
el tiempo es nuestro gran enemigo

un placer haber llegado hasta aquí por caminos desconocidos, espero saber volver a casa

eloy

ana sáenz dijo...

por que no todo en la vida pueden ser sonrisas, también hay lágrimas

y beso

emilio dijo...

El tiempo lo mide todo
pero los recuerdos no los borra, ni tus letras.

Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

A veces sí, Kike. Pero sin abusar.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Ya se same, Manolo: lo bueno dura poco, lo malo se eterniza.
Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Pues bienvenida sea tu visita, Eloy, feliz camino de regreso.
Nos vemos por aquí.

Jose Zúñiga dijo...

Muchas, Ana, muchas.

Bs