viernes, 19 de marzo de 2010

buenas noches

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Ahora las calles duermen. Llegas tarde.
“Estoy cansada…”, dices.
Te aliño una ensalada y mientras cenas
me pongo a hacer la cama que dejamos revuelta
hace ya algunas noches. Yo sé por qué lo hago:
quiero que recuperes todas nuestras ausencias,
quiero que tengas todo lo que te he arrebatado,
todo lo que perdiste por estar junto a mí.

Hoy.
Justamente hoy.
Hoy te quiero querer.

Te extrañaba en la casa, en esta casa
en que nos alojamos
con todos nuestros muertos a la espalda,
quise escribir los versos más tristes esta noche
pero no supe dónde atrancar la tristeza.
Tan sólo te extrañaba, yo, triste, estaba alegre,
una extraña alegría, tal vez la de saberte
-tuya, lejana, libre, tierna-, siempre conmigo.

Hoy.
Justamente hoy.
Hoy te quiero querer.

Hoy te quiero cansada. No te rindas,
voy a dormir al lado
de tu lado escondido en los lejanos
bosques, para soñarte perdida entre los árboles,
para dibujar alas en tu cuerpo blanquísimo,
para que nunca vuelvas a encontrarte un sombrero
desnudo, sin cabeza, al despertarte. Y mañana

te sabré a café solo.
Sin leche. Buenas noches.

14 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Gabon, José.

Bellísimo.De lo mejorcito...

Feliz sábado

trovador errante dijo...

Jose tio, como me gusta cuando te despelotas, en toda regla, y le declaras tu amor asi, tan de verdad que solo puede ser asi.

Dejame que yo tambien te quiera esta noche, y -solo un poco- quererla tambien a ella.

Un abrazo muy de verdad,
Kike

ana sáenz dijo...

descansa el sentimiento en cada palabra y se desnudan los versos con sabor eterno

un beso

jorge dijo...

Dice en un verso (no se si ya publicado) mi admirado Benjamin Prado:

"Nunca te quise mas que el dia que te deje marchar."

Tu excelente texto nos habla de la alegria por tenerla cerca.

Solo eso basta.

Y me reconozco en alguna epoca de mi vida.

Yo suelo escribir: "Cuando estoy contigo, estoy en casa.
Cuando no estoy contigo, solo pienso en tegresar a casa."

Esa aceptacion del cansancio, ese hoy te quiero querer...
Sabra agradecerlo.

Rufino U. Sánchez dijo...

Nuestro amor,
duro la eternidad de un sentimiento
y la efimeridad de una noche.

Gracias por tu visita y por tu literatura.

Salu2

Jorge dijo...

Me ha encantado la carga sentimental del poema, y el aroma a café solo que desprende el amor en cada verso escrito.

Un abrazo

Leonardo dijo...

Me ha recordado una dedicatoria de TS Eliot a su mujer en la que habla de "amantes cuyos cuerpos huelen el uno al otro" y al final confiesa que "son palabras privadas que te digo en público". Aquí hay todavía más sabor a café.
Saludos

Jose Zúñiga dijo...

Gracias, Soco. Pasó el finde y pasó bien.
Ahora a por la semana. Bs.

Jose Zúñiga dijo...

Pues la verdad, Kike, es que esta vez no hay voz poética que valga: soy yo. A veces me desnudo, sí.
Me encanta ser querido. A ella también. Y nos gusta querernos y querer.
Te abrazamos los dos.

Jose Zúñiga dijo...

Desnudo quedé, Ana.
Bss.

Jose Zúñiga dijo...

No tiene que agradecerme nada, Jorge. Es lo suyo. Y estoy de acuerdo: a veces basta la cercanía.
Un abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Gracias a ti, Rufino, por tus palabras.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Ay, el café mañanero, cuánto amor da. Eso quise decir y así lo has captado, Jorge. Valoro tu opinión.
Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Sabio Elliot y sabio tú, Leonardo. El sabor a café tiene todas las claves.
Abrazo