viernes, 5 de marzo de 2010

siguen esas tardes

Desde un lugar remoto
.
Ya me he adentrado
por el camino verde
y no sabré volver, no dejé migas,
no hay nada que encontrar
porque ya no soy nadie.

Cuando llegaron
no pregunté con quién:
sin pena, sin maleta, fui con ellos
y no sé dónde estoy
y no soy nadie.

Aquella feria
de tantas vanidades,
los últimos inviernos, no son míos,
ya no guardo palabras
porque ya no soy nadie.

No tengo nada
ni me alientan alientos,
no tengo nada, nada de la nada
ni nada que perder,
ya no soy nadie.

Cuánto he querido
bien lo sabéis, vosotros,
los del mundo, los que tenéis efectos
especiales de afectos
aunque ya no soy nadie.

No es nada fácil
ser sujeto de amor
sin antes ser. Y ya no quiero a nadie,
ya no puedo querer
porque ya no soy nadie.

Por si algún día
alguien, alguna vez,
quisiera recordarme dejo dicho:
me llamé José Zúñiga.

Ahora ya no soy nadie.

10 comentarios:

emilio dijo...

Pues si tu no eres nadie... que decirte.
Gran sentimiento en tu poema.
Un abrazo.

trovador errante dijo...

Rebueno Jose, me encanto.

Y sabes, no ser nadie puede llegar a ser muy liberador. Como sentirse forastero en cualquier lugar.

Un abrazo fuerte, maestro.
Kike

ana sáenz dijo...

eres sin ser en la palabra escrita y dejas alientos que se escurren entre los dedos

y también besos

Begoña Leonardo dijo...

Cómo comparto este sentimiento, cuando el peso del mundo es insostenible sobre unos hombros agotados...
Pero la realidad se impone amigo, tú eres mucho más que un nombre y un apellido.

Muchas gracias por tu apoyo y seguimiento, parece que igual que vino el desatino, se fue.
Te achucho.

Jose Zúñiga dijo...

Lo escribí como lo sentí, Emilio. A veces pasan estas cosas. Cosas de aprendiz de poeta, o de brujo.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Sí, Kike, libera. Tú me enseñaste algo: meditar es no pensar. Si es que lo entendí bien.
Pues eso. Abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Sensible que estoy, Ana, te diré que hoy tu comentario me ha llegado al hondón.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Ganas de irse, sí. Pasará.
Gracias, Bego. Y achuchones.

Rafael dijo...

"ya no soy nadie"... mejor, soy aire, que nadie ve; mejor, soy viento, cuando escribo y pongo en ello el sentimiento; mejor, soy tempestad, cuando me indigno y me enrabieto por injusticias de otro tiempo; mejor, no soy nadie, porque soy todo, y es ahora cuando me doy cuenta de ello. Antes tenía un nombre, que ahora es un traje viejo que regalo a quien quiera cogerlo.
Este abandonarse del poema me es muy grato, amigo Zúñiga. Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

¡Qué bien lo has dicho! Es el poema el que se abandona, no yo. Como mucho, un tal zúñiga abandona a su suerte al poema. Esa es la idea. Eres sabio, Rafael.