domingo, 20 de diciembre de 2009

esta tarde

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Acógeme. Ahora que escucho el toque de campanas
a muerto, que ha llegado el invierno, que penetran
todos los hielos en el medular centro de mis huesos,
acógeme.

Acógeme,
dame todo el amor que puedes darme,
no luego, no más tarde, precisamente ahora.
Acógeme, devuélveme la fe,
todos los días míos que perdí en la gatera.

Acógeme.
Como si fuera niño en tu regazo acógeme,
espero ya impaciente que me arropen tus brazos maternales,
que me envuelva tu seno primigenio
en el lecho telúrico del primer mandamiento.

Acógeme, recibe al peregrino
en el umbral del todo y de la nada,
acógeme, ya es tarde, se ha hecho tarde,
en los remates de las espadañas
no anidan ya cigüeñas. Han partido
dejando aquí sus crías a merced de mis garras.

Acógeme en silencio, no hagas ruido,
vente a mí de puntillas, no me avises
ni me asustes tampoco. Acógeme un domingo
por la tarde, cuando empiecen las luces
a alumbrar las farolas y se escuchen mis pasos
vertiendo su cansancio por las calles desiertas.

Tengo ganas de ti. Acógeme, no dejes
que me vaya sin verte.

20 comentarios:

trovador errante dijo...

Jose, debe ser difícil no acogerte esta tarde, imposible. Si esto fuese un poema, sería sublime, pero es mucho más: es todo lo que se de tí y no he leído.

Un abrazo, un hombro, mis brazos, mis dos manos...agarra fuerte lo que necesites.

yolandasaenzdetejada dijo...

muy lindo lo que escribes, te he visto en voltios. Te anoto en mi blog para mis lectores.

Begoña Leonardo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Begoña Leonardo dijo...

En silencio me derrito con esta plegaria. Me encanta leerte.

Te abrazo esta la noche.

Tiempo al tiempo dijo...

A pesar de que ya no nos quedan muchas camas libres..., en esta eterna noche en vela, entre algodones... (empapados en alcohol, agua oxigenada o betadine, según proceda), quedas acogido.

Un saludo.

ana sáenz dijo...

para mi los dos últimos versos

y un beso

María Socorro Luis dijo...

Una cascada de bonitas palabras y deseos.
Quién puede negarse?...
Te acojo en mi abrazo. Soco

Pep dijo...

Quién puede negarse, a ver

Voltios dijo...

pepe, que bueno, acogerte, hace tiempo que lo hice.

cómo no voy a hacerlo amigo.

la palabra en cierne dijo...

No es justo pedir que nos acojan.

Jose Zúñiga dijo...

Veo diversas lecturas de este poema, y por una vez voy a aclarar algo con carácter general: yo no escribí un poema de amor ni de desamor. O sí, pero no respecto a nadie. Me estoy refiriendo a la blanca dama, la muerte, a ella le pido que me acoja. Ahora lo puedo decir, ayer me salió así, no era mi día. Y me quedó un poema de amor a la muerte. Pero añado: Yo amo la vida.

Jose Zúñiga dijo...

Quique, sabes bastante más de mí de lo que crees, eres un tío listo. Gracias por ese abrazo, ayer me reconfortó.

Jose Zúñiga dijo...

Gracias, Yolanda: por visitarme, por leerme y por difundirme.
Bs.

Jose Zúñiga dijo...

Hay noches (o tardes) en que los abrazos se agradecen más, lo acabo de decir.

A gritos te abrazo, Bego.

Jose Zúñiga dijo...

Nos apretaremos en esas pocas camas. Mejor con alcohol. Generoso ofrecicimiento, que acepto por si acaso... Gracias.

Jose Zúñiga dijo...

Tuyos son, Ana, aunque no sea a ti a quien (por esta vez) estoy llamando.
Bs.

Jose Zúñiga dijo...

Tal vez después de mi entradilla genérica no te parezcan tan bellos los deseos. Gracias por esa mano tendida.
Musu

Jose Zúñiga dijo...

Tú sabrás, Pepe. Un abrazo. Y recuerda...

Jose Zúñiga dijo...

Lo sé, voltios, y lo valoro mucho. Ya sabes, el sentimiento es mutuo.

Jose Zúñiga dijo...

Bueno, palabra en ciernes, tengo mi orgullo pero no soy orgulloso: si necesito, no me duelen prendas en pedir. Ni en agradecer. Y cuando pide quien me necesita, aquí estoy. No sé si será justo o no, pero así pienso. Estamos para acogernos. Aunque, bueno, los versos no iban por ahí.