martes, 8 de diciembre de 2009

paño de lágrimas

Mis puñales son versos
mis versos acericos
mis acequias riadas
mis retamas sequía
mi secarral escorzo
mi corza un ciervo blanco
mis sábanas torrentes
mis tormentas tranquilas
mi tronco hendido
mis heridas poemas
mis poemables tristes
y mis versos puñales.

Mis lágrimas son lágrimas.
Mi pañuelo
es un saco sin fondo.

6 comentarios:

Voltios dijo...

que bueno zuñi, el saco sin fondo dónde se depositan las lágrimas del que yo he hablado también en algunas poemas míos.

si es que las imágenes, en ocasiones, son similares en los poetas. un fuerte abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Querido voltios, este poemable juega, como muchos de los míos (ya te habrá dado cuenta) con intertextualidades varias: a veces son referencias explícitas, normalmente a poemas, poetas o hechos históricos que doy por supuesto que el lector conoce y cuya inclusión, de alguna forma, le da la vuelta a una frase o a un pensamiento. Otras veces, recurro a dichos populares o expresiones que usamos a menudo casi sin darnos cuenta. Como hoy. En realidad, recurro a dos, “echar en saco roto” y “es un pozo sin fondo”. Son dos cosas bien distintas, y el “saco sin fondo” me lleva a una tercera que no sabría explicar de otra forma. Qué bueno si, además, esta intertextualidad juega con tus poemas. Nos vamos referenciando, aunque nadie lo sepa.
Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Ondo, Jose. Oso polita da.

Musu bat. Soco

Jose Zúñiga dijo...

Pd.- ángel, hoy estoy verbodiarréico, como diría Gio:
Dos intertextualidades más te señalo en estos versos:

"TRONCO HERIDO": MACHADO (A un olmo viejo)
"MI CORZA UN CIERVO BLANCO: ALBERTI (Mi corza).

Y hay más, jeje.

Jose Zúñiga dijo...

Eskarrik asko, Soco, esas palabras tuyas suenan mejor en euskera que en castellano. Que no siempre pasa.

Abrazo y bs.

ana sáenz dijo...

hoy estás intenso y profundo, como ese saco sin fondo donde descansan las lágrimas;

y son lágrimas de sal las que descansan a la orilla del mar, haciéndonos partícipes entre ola y ola del sabor de la realidad...

y un beso