sábado, 9 de enero de 2010

... y a ti te encontré en la calle

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Nacerse o enterrarse
son cosas serias como
para dejar que alguien
lo haga por ti:
no dejes que te nazcan,
no dejes que te entierren,
hazlo tú mismo.

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Los vínculos de sangre
son un nudo gordiano.
Esa especie de circo
que llamamos familia
no la encontré, me vino.
En feliz hora me deshice de ella.

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Ahora tengo a mi gente,
mis amores. Este amor tuyo
que encontré en la calle
no me mata, me vive.

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Son un nudo gordiano,
las familias. Los vínculos
de sangre, una falacia.

Hay que sacar el hacha.
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10 comentarios:

Voltios dijo...

buen encuentro ayer maestro, buen encuentro, y muy provechoso, por cierto, del poema poco se puede decir, él solito se explica.

Jose Zúñiga dijo...

Ando con tu wonderwoman. Me pido la segunda parte. La del dr. León, jeje. Almas gemelas?

Rafael dijo...

"Hay que sacar el hacha". Me gusta, es de esas frases que me gusta coleccionar: "para qué vamos a discutir si lo podemos arreglar a golpes", "vamos a sentar las bases del diálogo" (y saca una metralleta), "vamos a ir por partes" (mientras empuña el cuchillo de descuartizar).
Sobre lo de las familias. A mi me gusta escandalizar a mis compañeros diciendo que la familia es una institución antinatural, que lo racional sería prohibirla. Aunque yo estoy contento con las mías, con mis familias en plural, y en plural porque todos tenemos al menos dos: la familia de origen y la familia de destino; igualito que las mercancías en libre tránsito comunitario (estado comunitario de origen, estado comunitario de destino, etc.). Me gusta la forma en que le das la vuelta al tópico de acuerdo con el cual el importante es el Estado de origen (perdón, la familia de origen).
La primera estrofa me ha hecho recordar una película aparentemente para niños, de dibujos animados, y que es una de las mejores películas que he visto en mi vida: Kirikú y la bruja. La recomiendo. En ella sale lo más parecido que he visto a "nacerse", esa idea tan sugerente con la que empieza este poema tuyo.
Como siempre, un placer leerte. Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Ya ves que yo estoy mejor con la de destino, últimamente me destapo en exceso. Bien está.
Te veo mercantilista a tope, jeje. Y niño: habrá que hacerse con esa Kirikú, a ver cómo es eso de nacerse uno.

Como siempre, me has pillao. Abrazo, amigo.

Begoña Leonardo dijo...

A mi me vuelven locas estas letras, y tengo que decir que lo que se encuentra en la calle, si es auténtico, siempre es mejor que lo que corre por las venas, que a veces envenena.

Besos y achuchones.

María Socorro Luis dijo...

is hijos dicen lo mismo, pero no se van de casa.

Y es que madre...

Para amores, los imaginados. Eso lo digo yo.

ana sáenz dijo...

lo que se encuntra en la calle muchas veces casi corre por las venas

y besos callejeros

Jose Zúñiga dijo...

Así lo pienso, Bego.
Achuchón y beso.

Jose Zúñiga dijo...

Los amores imposibles son los mejores, Soco. Los impuestos, los peores. Los elegidos, enrealidad, son los imaginados. Es lo que hay, y es bueno.
Los míos ya se fueron... quiero decir, los hijos, no los amores.

Jose Zúñiga dijo...

Totalmente de acuerdo, Ana. La calle fluye.
Bs.