miércoles, 13 de enero de 2010

Madrid en blanco y Leilah

Mis ojos sin tus ojos no son ojos
Miguel Hernández



Hoy leí en el periódico que un árbol centenario
ha sido derribado por el leve latido de tu aliento.

No sé quién lo plantó. El parque está cubierto
por esa blanda nieve de la tarde,
y las huellas del hombre que transita
vestido con su gorro de lana y su bufanda
y sus gafas de sol, no se ven, sólo suenan
sus crujidos de hielo.

No guardo en la memoria, por mucho que comprima
imágenes y datos, el nombre de los árboles que mueren
ni el de quien los plantó. Pero llevo escafandra,
por si acaso me pides que penetre en las aguas
heladas de tu tarde. Yo lo haría por ti.
Tú no sé si lo harías,
siempre te sumergiste a pulmón limpio
y ahora lo tienes lleno de cristales.

Y ya cuaja la nieve, y ya escudriñas
a través de la noche las vías de los trenes

o

el cauce de los ríos en la niebla

o

el armario que tienes que desmontar mañana

o

las flores que sabes que no van a brotar.

Tu mirada escudriña. Pero no son tus ojos
esos ojos que miran a los míos:
tus ojos, Leilah, que tanto me alentaban,
ahora derriban árboles y esconden madrigueras.

Pues acaba conmigo. Haz leña con mi cuerpo.
Te daré así calor y entenderemos
que ha valido la pena.

Con el leve latido de tu aliento
derríbame,  sálvame del invierno.

20 comentarios:

Enol Sanyago dijo...

APLAUSOS, MAESTRO! Mira que es difícil superarse...No sé cómo lo haces así de fácil. Me llevo a Leilah para recordar cualquier tarde.

No podré aparecer por el Badulake porque casi al tiempo ya me había comprometido en el Diablos. Pero mucha mierda de esa...

Nos veremos, abrazo cordial.

Jasonia dijo...

Precioso!

Me gustaría escuchar esos poemas en directo, pero tendré que conformarme con seguir leyendo.

Suerte.

Neorrabioso dijo...

Abrazos. Si el sueño me lo permite, allí estaré.

Hasta pronto.

la palabra en cierne dijo...

Ay Leilah, responsable de tu invierno versado.

Jose Zúñiga dijo...

Espero recuperar nuestra frustada colaboración, caballero Enol. Me inclino a sus aplausos.
Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Habrá que hacer una grabación de los papeles de Leilah, amiga, pero no es lo mismo, claro.
Bs.

Jose Zúñiga dijo...

Hola, Batania.
"El poeta sólo hace blancos los endecasílabos". Por aquí nievan unos cuantos, aunque los alejandrinos los embarren.
Nos vemos. Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Leilah habita el desierto, cuajado ahora de nieve. No sé hacia dónde van estos copos en forma de poemas. Sólo sé que es invierno, sí.
Bso, verbo.

ZenyZero dijo...

El invierno nos hace viejos y blancos. Pero el árbol no pierde su virtud ni cuando se hace viejo, ni cuando muere. En el armario están los recuerdos de madera de los plantadores de sueños.

Un abrazo
Chuff!!

Jose Zúñiga dijo...

Desde hoy tendré mayor aprecio a los armarios, Zen.

ana sáenz dijo...

los inviernos son fríos y la nieve acurruca pensamientos que se pierden entre versos

y un beso

mis-herías dijo...

joder, qué bonito!!

María Socorro Luis dijo...

Mis aplausos también, Jose. Es lindísimo.

Jose Zúñiga dijo...

Versos agazapados, Ana.
Como besos versados en y tres.

Jose Zúñiga dijo...

Creo que lo bonito es la foto. De ahí salió Leilah. Quién sabe adónde me llevara.

Jose Zúñiga dijo...

Tiene algo de conmovedor, Soco. No sé por qué. Ni falta que me hace, claro.
Bss alentados.

alfaro dijo...

Cualquier comentario que pudiera hacer me parecería demasiado pequeño para este poema que es muy grande.

Jose Zúñiga dijo...

Gracias, María Jesús, Leilah me atrapó.
Bs.

Voltios dijo...

simplemente genial, te eché de menos anoche en el badulake, bien es cierto que me tuve que ir muy pronto, y ya comentó bolo que estabas con los arreglos de lo tuyo, un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

No sabía que habías estado por allí! Llegué al último tercio (me gustó el tema), cambié de chip y empecé mi lectura precisamente com este poemable.
Esto de ser jubilata pluriempleado es la leche, ay, querer estar en todo...
Hablamos, volti, un abrazo.