jueves, 26 de agosto de 2010

rocofilia

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Todo empezó con una piedra que recogió en la playa. Era una piedra blanca, plana, una sencilla piedra. Pero vio en ella una serpiente a punto de tragarse un dinosaurio, y la metió en su bolsa, la dejó sobre el asiento a la derecha, hicieron juntos los kilómetros hasta llegar a casa, frente al muro cristiano. La piedra le miró y él no supo esconderse. Aquella noche hicieron el amor con furia.

Y crecieron las piedras de aquel vientre. Eran todos distintos, los iconos, su sangre se esfumaba por cualquier tontería, no tuvo duda alguna a la hora de adoptarlos. La piedra primigenia ya no está disponible, pero en la casa viven cientos de lagartijas, arlequines, chuchos, crecen las ramas, la basura lame los dientes del que muerde, nada es igual, cuando aquello empezó quién iba a imaginarse que la tanqueta acabaría por desgarrar su cuerpo en dos mitades.

30 comentarios:

ana sáenz dijo...

no te puedes fiar de las piedras con forma de serpientes ni de los lobos con piel de cordero

un beso

Amelia Díaz dijo...

Con lo que me gusta a mí recoger piedras para pintarlas...

Es un relato estremecedor. Me ha dejado desasosegada. Casi como si relatases una lapidación...

Pero magistralmente escrito.

Besos

Sara Royo dijo...

Hermoso desgarro, q da tanto fruto.

Besico.

Eyna dijo...

Buen día, cuántas veces he visto formas en las piedras!!...gran relato.
Un abrazo.

SIL dijo...

Así empezó todo ?
Me cierra más que el cuento de Adán y Eva.
Yo estuve enamorada de una piedra...alguna vez.

Tu originalildad no conoce techo.

Besote.

SIL

jorge dijo...

Cuando se engendra odio no se saben las consecuencias.

Si le tiras piedras a las tanquetas si es facil saber las consecuencias.

mjromero (alfaro) dijo...

Lo que ha dado de sí esta piedra,si alguno vez oigo eso de 'menos da una piedra' recordaré tu piedra.Es mágica. Pero las tanquetas ya se sabe, no respetarían ni a la piedra filosofal.
me ha encantado.
Un abrazo.

Leonel dijo...

Aunque hable de un tema completamente diverso, tu cuento me ha hecho recordar un libro que leí hace algunos meses,"El alma de las piedras" de Paloma Sánchez-Garnica, quizás por esas ganas de arrancarle el alma para evitar el olvido que desgarra cuando se sufre de ausencia...
Me ha gustado mucho, José.
Enhorabuena.
Leo

José Antonio Fernández dijo...

Muy bueno, te felicito. Requiere varias lecturas para captar el contenido y lo que yo he captado me ha gustado (el génesis, el comienzo de la humanidad, la unión con el resto, y finalmente el desgarro que genera la religión rompiendo a la persona, en fin, lo dicho, mi lectura.

Sandra Gutiérrez Alvez dijo...

Yo apenas converso con las piedras, sabias por cierto. Y tú, les haces parir de tu propio arte en su maravilloso vientre.

un beso, José.

paparruca dijo...

De piedra ha de ser la cama
de piedra la cabecera.

Kuyen dijo...

Tampoco vos, respetado José te escapas de la metafísica.

María Socorro Luis dijo...

Me he quedado de piedra. Muda por completo.

Ta muxu isilik

lemaki dijo...

Pues yo ví a una persona fuerte, vigorosa, enérgica... se me antoja alguien muy cercano o próximo al excelente escritor (es mi comentario... déjeme imaginar). Se conocen en un pueblo con mar (como la canción) y deciden unir sus vidas. Tienen varios hijos, cada uno diferente y por alguna razón esta persona ya no se encuentra junto al protagonista del relato (no deseo concretar...).

Lo siento, me permito esta licencia porque usted me animó (vaya, ahora la culpa es suya...).

Es un cuento muy hermoso, donde el recuerdo del ser primigenio nunca desaparecerá. Me agradó mucho.

saludos.

Jose Zúñiga dijo...

Prefiero las piedras, Ana. Son dóciles. Los lobos aúllan.
Y bss

Jose Zúñiga dijo...

No hay lapidación aquí, Ame, aunque sí una referencia al lanzamiento de piedras contara tanques.
No me extraña que te produzca desasosiego, a mí también.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Todo lo que puede amarse puede desgarrarse, Sara, y de ahí surge vida.
Bss

Jose Zúñiga dijo...

... y las formas lanzan al vuelo la imaginación, Eyna.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Hay hombres rocosos, Sil, y mujeres como estatua de sal. Sobre mi originalidad, simplemente no embrido mi imaginación.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

El odio lleva a las piedras, Jorge, aunque aquí lleve ala amor.
Y las tanquetas ya se sabe, sí.
Abrazoa

Jose Zúñiga dijo...

Todo empezó... una piedra cualquiera pueda dar mucho juego, yo tampoco entiendo ese dicho, mj.
Me alegro de que te haya gustado.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

No conozco ese libro, Leo, pero en efecto esta piedra mía tiene el alma muy grande.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Me gusta esa lectura, José Antonio; en efecto, hay varias posibles, aunque eso lo sabe un después de escribirlo, no antes. La lectura acaba por dar el significado que cada cual quiera.
Abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Es lo bueno que tiene la escritura, Sandra, que puedes hacer que hablen las piedras y hasta que paran.
Bss

Jose Zúñiga dijo...

Las rancheras me encantan, paparruca.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

La minerología y la petafísica siempre van de la mano por dispares que parezcan, amiga Kuyen.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Ya veo, ya, que hasta los besos son mudos, Soco. Recupera el habla.
Muy bueno tu comentario.
Muxu

Jose Zúñiga dijo...

Siempre me descubres claves desconocidas en mis escritos, Lemaki. Gracias.
Bss

emilio dijo...

Cria piedras y te sacarán a pedradas... ya te digo.
Genial incluso en momentos desmelenados... jajajja.

Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Desmelenado voy, Emilio, por eso no crío cuervos.
Abrazo.