jueves, 20 de agosto de 2009

callejero, 6: plaza del Conde Duque

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Los olivares
de su cuartel cercado
añoran olas.


Lo que queda:
http://jlzuni.blogspot.com/

8 comentarios:

Rafael dijo...

Tengo que confesar
que por tu blog me paso
para hablar de un fantasma
que el alma me ha agarrado.
Elegía sentida
que coplas has llamado.
La muerte siempre es muerte.
Las campanas que doblan
siempre doblan por mí,
como dijo el poeta
y luego repitieron.
Descansen los que mueren
y gocen los que viven;
es la ley natural.

Jose Zúñiga dijo...

Las "coplas a la muerte de mi gata" (experimento manriqueño del que estoy contento) son muy largas para agosto, amigo. Se me colaron y tú, siempre al loro, las pillaste. Volverán, entran y salen como los ojos de Guadiana. Ya hablaremos de ello.

Un abrazo, sigo callejeando (sestear, poco).

pd.- Magnífico el comentario, por cierto.

Bibiana Poveda dijo...

qué bueno el comentario de Rafael. yo paseo, también, por calles que me son desconocidas (no lo sé, hace mucho que estuve por allí) y me da un sombra de siesteo...
besos sin taxi, José!

Angel dijo...

Realmente bueno el experimento de las coplas a la muerte de tu gata jose.
Prueba con más clásicos, te salen fijo.
Un abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Seguiré, Ángel, se aprende y es divertido. Y más aún, no es un juego, pretendo hacer poesía... Ya me dirás cuando lo cuelgue del todo.

Un abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Bibiana, me has tocado la fibra sensible; en efecto, no pillo un taxi con esto del callejeo, y con la caló estoy p'al arrastre.

Bs,

amor que soy dijo...

démoselas

Jose Zúñiga dijo...

Vale, Santi, cuando quieras hacemos la ola (antes era más fácil, con los veranos de la viilla allí), otra cosa no se me ocurre.