sábado, 20 de junio de 2009

viernes trece

Viernes y veinte. Agosto y mar.
La luna teje que teje sombras.
Qué duro ser romántico,
qué estúpido decir
que te quiero o que soy
un pobre hombre que no
sabe de letras ni de números,
ni siquiera de bizcos.
La lluvia no llegó,
tanto que la esperábamos,
tuvimos que tragarnos todo el sol
y ahora qué, en esta noche,
qué va poder decirte este poeta
si no es te quiero, sí, si no es te quiero.

Esto es lo malo del romanticismo, digo:
¿pues no estaba el poeta para cargar
las armas de futuro? Vaya fracaso el mío.

12 comentarios:

Perla dijo...

tragando sol... y apenas viene llegando el verano.

bs.

amor y libertad dijo...

la honestidad también es un poema

trovador errante dijo...

Tragar nunca es un fracaso, ni algunas pocas formas da hacer saber que te quiero.

No existen poetas deshonestos, o blanco o negro, eso se lo dejamos a la prosa y a la vida.

Un abrazo para los dos enamorados

Jose Zúñiga dijo...

Perla, no lo sabes tú bien...

Jose Zúñiga dijo...

El poema o es honesto o no es, Santiago. Pero la honestidad no siempre es tan poética.

Jose Zúñiga dijo...

Pues eso, trovador: poemas deshonestos no son poemas. Poetas deshonestos, haberlos haylos. Aunque creo que ejercen de poetas, pero no lo son.

Los dos enamorados, al unísono, te devuelven los besos.

Inés dijo...

José poeta impresionante
siento no haberte comentado antes, estuve fuera de España,

es duro ser romántico sí, porque el alma se queda al descubierto, no hay vestido ni disfraz, dilo José, cánta mil 'te quiero' cántalo por Dios! que esa sí es el arma del futuro.


muchos besos,
sigo leyéndote en tus entradas anteriores

Jose Zúñiga dijo...

Lo has entendido bien. Gracias, Inés.

María Socorro Luis dijo...

Total acuerdo con Inés. Decir te quiero a todos y a todo, sería el arma eficaz del futuro.

Con esperanza.

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Si, si, si, ¿qué mejor arma que el amor? *suspiro*

Besos felices

Jose Zúñiga dijo...

Sí, Soco, pero a veces no apetece, ya sabes...

Jose Zúñiga dijo...

Mayte: el amor mata. Es un arma mortífera. Me gustaría tener armas vivíferas.