domingo, 26 de diciembre de 2010

esta tarde

.
No sé dónde esculpieron tu cintura de hielo
ni en qué fragua forjaron esos pechos metálicos.
Más vale no saberlo cuando el sofá que acoge
nuestros cuerpos desnudos está como de vuelta
y esa música ajena, la del piso de al lado,
nos envuelve en su scherzo de violines en celo.

Yo quisiera ser gato, nada más, y maullarte
y acurrucarme entero en tu regazo helado,
y cogerte la mano, la que te deja libre
el cigarrillo apenas encendido, y decirte
lo mucho que te añoro debajo de la manta
en estas tardes lacias en que me aterrorizan
las garras del recuerdo de lo que nunca ha sido.

Se me pasan las tardes en glaciares y fuegos
preguntando al loquero por qué tanta locura,
tantos rincones sucios en este sanatorio
al fin y al cabo misericordioso.


36 comentarios:

virgi dijo...

Gatos nostálgicos.
Ronronean bajo la manta.
No hay frío entre sus garras, sólo el que nosotros les pintamos.

Besos besos

Anatxu dijo...

Locura y más locura...
pero seguimos viviendo de ella y para ella. A veces es necesaria para ver el mundo real, ese que nos abre las carnes con las garras de alguna gata callejera que se nos cruza en el camino y que nunca olvidamos.
Te leo, ya lo sabes.

ufff43 -Luisa Navarrete dijo...

es que son terroríficas esas tardes lacias y más si nos acordamos de lo que no fue .....

(cuando sea mayor y pueda viajar me haré con un librico de Gsus Bonilla )

viva la locura ?¡ creo

Besicos

José Baena dijo...

Cómo se agarran esas tardes a la mente. Como un gato de uñas que no quiere caer al agua. Así se nos agarran y dejan heridas que se llenan de hielo con el frío, corazón de estalactitas. Demasiada locura, tocayo. Demasiada. Hay que distraer al gato de la tarde con ratones que lleven nuestra foto. Un abrazo.

Bletisa dijo...

Sin palabras querido Zú.

Maria Sanguesa dijo...

¡Ay! Esos recuerdos de lo que nunca ha sido... excelente poema que me sobrecoge, en pleno invierno y sin loqueros. No sabes cúanto me gusta disfrutar nuevamente de tu palabra. Un fuerte abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Qué hermos poema, Jose, qué hermoso. Hielo fuego y ritmo, envueltos en locura...

Muxus.

Mery Larrinua dijo...

...el amor...la pasion...nos envuelven...nos enloquecen...
un abrazo

Cita dijo...

Cierto es que el amor enloquece, pero cuidado con el loquero al que preguntas porque como también esté enamorado, también estará loco!
Besitos de psiquiátrico.

SIL dijo...

Hielo , fuego, ronroneos y nostalgia.
Lo tiene todo este poema, Poeta.
Vaya tarde...


Besos mil

SIL

jorge dijo...

Lo he leido enganchado desde la primera linea.

Y como entiendo los sofás acogedores y la musica que nos llega gracias al disc jokey del piso contiguo.

Y como conozco la mano que queda libre y el cigarrilo siempre presente.

Prefiero el fuego, aunque el glaciar siempre irremediablemente, llega.

Leonel dijo...

WOW, José, poema que deja sin respiro, me quedo aquí leyéndolo de nuevo. Las evocaciones en tus versos tienen el sabor de vida real, de fuego y hielo.
Poema que guardaré entre esos imprescindibles.
Un abrazo.
Leo

PD. Te he manda'o un correo.

Rafael dijo...

Me lo acabo de leer mientras escuchaba el castillo de Barba Azul de Bela Bartok, y te juro que el efecto es estremecedor. Da miedo de verdad. Ahora que lo pienso hay una cierta relación. En tu poema también se van abriendo estancias hasta llegar a la más terrible, aunque sea misericordiosa.
Abrazos.

La Solateras dijo...

Realmente el descanso te ha sentado muy bien. ¡Qué poemazo, Zuñi! Enhorabuena.

Un abrazo

Manuel dijo...

Felicidades, Zuñi (ya sabes, navidades, año nuevo...).

En estos últimos días pasar por tu blog viene siendo como ir a la Universidad. Y yo me alegro. Si el otro día nos regalabas ese "soneto" tan especial, hoy nos propones este juego de "14's" lleno de magia.

Así que te seguiré leyendo con interés (y capital también).

Un abrazo.

Charcos dijo...

ejem... que digo yo que lo cambiaste verdad? o eso o me voy a pedir sitio al sanatorio sin demora alguna

Jose Zúñiga dijo...

Estoy espeso, charquitos. ¿Qué cambié? ¿Las ovejas? Bueno, no pegaba.

Jose Zúñiga dijo...

Pero quien pinta sabe, Virgi.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Estamos, estoy loco, Anatxu, y me sosiega un tanto que me leas.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Recordar lo que no fue es lo más, charcos.
Ya le diré al Gsús a ver si te dedica uno.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Nunca es demasiada la locura, José. La cordura no lleva más que al pacto.
Abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

¿Muda tú, Blé? Pasmao me dejas.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

El eterno retorno, María.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Pura locura, Soco. Ya sabes que los cuerdos me marean.
Muxus.

Jose Zúñiga dijo...

Loco, luego pienso, Carmen.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

A este poema le falta un poco más de locura, creo. Se hizo tarde de pronto, Sil.
Bs

Jose Zúñiga dijo...

Cuando llega el glaciar estamos desarmados. Salvo que nos calienten esas llamas que no dejan de arder, Jorge.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Y el desamor, y la despasión, Mery.
Bss

Paloma Corrales dijo...

En los extremos de la ternura y el horror, como una suerte de prófugo mental en la sempiterna búsqueda intuitiva. Envolvente y espléndido.

Beso doble.

Jose Zúñiga dijo...

Intuición onírica, búsqueda dando tumbos, Paloma. A ver adónde lleva.
Bss

Jose Zúñiga dijo...

Esas evocacions, Leo, que no se atienen a la estricta realidad, son sinceras, descarnadamente sinceras.
Abrazo.

Jose Zúñiga dijo...

Bonita conjunción de música y letra, Rafael. Es cierto, el poema se va adentrando a través de pasillos desconocidos y abre puertas que quién sabe adónde llevan.
Abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Ay, Ana, desacansé de blog, pero al coco no hay quien lo pare, jeje.
bs

Jose Zúñiga dijo...

Pues mejor capitaliza, Manuel, que si no va a ser la ruina.
Abrazo

EL GATO ESTEPARIO -víctor- dijo...

Me gusta, Jóse.
Me entraron ganas de recitarlo -representarlo- a mi manera, y eso es muy raro que me ocurra.

Pienso que es muy bueno, te felicito.
ABRAZO.

Jose Zúñiga dijo...

Pues me gustan esas ganas que te entraron, Víctor. Gracias por tu comentario.
Abrazo.