domingo, 21 de febrero de 2010

garrote

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Mientras tanto los huesos de la espalda
son el café con leche y no hay azúcar
ni cucharilla para revolver
los manotazos de esos ojos glaucos
de la manufactura de Taiwan
que a saber cómo, cuándo, en qué momento,
brother,
serán paralelípedos sin moscas
ni cuándo, cómo, en qué leches cortadas
vendrán a redimir toda las cuentas
de las burbujas esas del fantasma
de todos los castillos.

Me voy a descansar. La costa brava
es muy recomendable para los indecisos
y los muertos. Y ser muerto indeciso
no es una buena cosa, brother,
ya te digo,
qué te voy a decir que tú no sepas.

Tengo cara de negro.
Cara de buey, de caradura bueno,
de estatua sin remedio
en el destajo, de blando, qué silencio,
qué hastío,
los marcos de los cuadros no son los apropiados,
los libros apiñados que se cagan en mí,
los muebles viejos cañerías
plomizas, y nieva, pero nieva de nieve,
qué vas a saber tú de tanto polvo
atravesado de paneles
voltaicos,
protésicos,
amnésicos,
moribundos muertos,
mil veces muertos de vacar de vacas.

Y sentencio el garrote.

5 comentarios:

xxx dijo...

episodios? biografico?
siempre caústico
abrazos

chema barredo dijo...

perdon xxx soy yo

Jose Zúñiga dijo...

No. Poco biográfico. Siempre cierto. Nunca miento en mis versos.
Por supuesto, un personaje de tal talla no podía ser más que tú.

Voltios dijo...

me has dejado bastante boquiabierto señor zuñi, por cierto donde anda metido ultimamente?

Jose Zúñiga dijo...

En la costa brava, volti, bastante voltaico. Habrá que contar...