lunes, 21 de marzo de 2011

lamparones

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Raspa de pescadilla
enroscada, mordiéndose la cola,
hecha un ocho, un hachazo
en la taberna, lamparones de grasa
en los manteles, zurcidos calcetines
a la luz de las velas. Mantequilla.
Pido la paz y sobre todo la palabra. No puedo.

NADIE HA INVENTADO LA PALABRA.

21 comentarios:

Manuel dijo...

La palabra, la necesaria palabra, se hizo luz entre los hombres.

Y el Verbo habitó entre los barrotes de nuestras cárceles

Cuerpos a la deriva dijo...

Y últimamente parece que tampoco nadie ha inventado la paz.

Leonel Licea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
arguellesacero dijo...

La inventó Monzó en su cuento En un tiempo lejano.
Ni Monzó ni Vila Matas me dicen muchas cosas. Es algo similar al efecto Houellebecq. Lo que ocurre es que H. escribe sus fantasías mejor que los anteriores.

Eh,mañana te mando mail, libro.

Puñetero poeta,...

Leonardo dijo...

Mejor así. Nadie tiene derechos sobre ella. La paz tampoco y nadie nos la da. Siempre hay que ir a por ella.
Un abrazo

Leonel Licea dijo...

Si tuviese el poder, te daría paz, si fuese capaz de inventar palabras, ya te la diría, pero no puedo hacer ninguna de las dos cosas, pero si sirve, te doy una mano, quizá la búsqueda sea un poco más ligera.
Un abrazo, Jose. fuerte de verdad.
Leo

María Socorro Luis dijo...

Para la paz, necesitamos sentimientos más que palabras. Y tampoco se encuentran.

Ta muxus.

Isolda dijo...

Tampoco tengo palabras para las tuyas. Pediremos una ración de paz y una de cariño contra el sinsentido.
Y una doble de besos para ti.

Charcos dijo...

y yo (como es costumbre) voy a salir por peteneras, me quedé enganchada a los lamparones (y es que es una palabra que me retrotransporta a mi tiempo de baby y coletas, y encima era habitual comer pescadilla enroscá en aquel entonces y se zurcían calcetines y se comía mantequilla).

Y ya dejando las peteneras yo también pido una palabra que diga PAZ pero de verdad, no esta paz de pacotilla que dicen tenemos.

Besicos montones y montonesss

jorge dijo...

los lamparones es algo intrínseco a mi vida (para ser mas preciso a mi ropa).

¿La palabra?
A lo más que he llegado es a buscar una para cada situación...y no siempre he encontrado la precisa.

Cita dijo...

No la ha inventado nadie pero está inventada. Eso como se come? con mantequilla?
Quizá la respuesta es que es innata de quién cree que debe tenerla. Pero acaso todo el mundo la merece?
Besos
Cita

Paloma Corrales dijo...

Y parece que nada cambie aunque siga resonando el verso de Blas de Otero.

Un abrazo apretao.

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

¡Qué orgulloso se hubiera sentido Blas de Otero! Un abrazo

Manolo Jiménez dijo...

El problema, me parece, es que algunos están intentando inventar una especie de paz extraña.

Abrazos.

Sh6y dijo...

ojala la palabra fuera suficiente para llegar a la paz...ojala la palabra no saliera tan cara tantas veces...ojala no se desperdiciaran tantas palabras...
muy buena esta entrada!!!sigue asi.
un saludo

Rosa dijo...

Si que puedes Jose... no hay más que ver cómo la usas.

Quizá ¿quien sabe si algún día los que "manejan" este mundo, serán capaces de manejar la palabra como tú?.

Buen poema para este día raro de primavera.

Un beso

José María Alloza dijo...

El pueblo de Bengasi dice: gracias;
Tal vez desconoce la estética de la paz.
Un doble abrazo.

virgi dijo...

La voz tuya me llega.
Limpia, sin lamparones.
Besitos

SIL dijo...

La palabra es la única chance para la Paz, Poeta.

ABRAZO SIN PALABRAS

SIL

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

Adios, poeta amigo, sin conocerte ni escucharte.
Da tus versos al Viento.
Un abrazo, ahora que ya no estás aquí.
En memoria.
Rafael Mulero Valenzuela

Blu dijo...

Te Quiero.