domingo, 28 de diciembre de 2008

time out (Un tributo a The Dave Brubeck Quartet)

Hoy
yo
soy
un
lelo
yayo,
papa-
gallo,
yoyó
que está
cansado
de dar
las vueltas.
Gente mala
me destroza
el papilote,
no tengo ya
ganas, me planto,
grito con espanto
de acá para allá.
Estúpido amanezco
en una cama extraña
que recuerda otras noches
perdidas sin remedio.
Qué tedio. Si no tuviera
resaca me bebería
toda la prensa del día
y leería un cola cao.
Con mano temblorosa agarro
un casco sucio de botella
y bebo con hastío a morro
los restos del mejunje. Mierda.
Lo siento. Esta vida que llevo
a cuestas sin prudencia ninguna
va a acabar con los pocos momentos
en que pueda, no sé, ser feliz.
Y esto es vivir, amigos, os lo digo
revuelto como estoy entre trigueros
y agrios ajetes, que es lo que he comido
a falta de otra cosa más decente.
Que me la suda todo lo tengo claro,
o no tan claro, vaya, que no me fío
de que esté en mis cabales cuando esto escribo
una tarde pedorra muerto de frío.
¿Y por qué han de ser pedorras todas las tardes?,
pregunto mientras me pierdo por una esquina.
Tropiezo con todo el mundo, no tengo inquina:
escupo sin mala leche y con poca fuerza.
Y ahora ya me cabilo si volveré a mi casa
alguna vez o solo me quedaré vagando
ya para siempre ciego por esta calles negras
del barrio Malasaña, yo que soy tan noctámbulo.

Aquí llegué: no pretendo seguir dando la tabarra
eternamente, aunque el canto bien pudiera ser eterno,
por qué no, si queda alguien con paciencia y buen humor,
ya se sabe, que lo diga: seguiré tardes y tardes.
Hoy yo soy un yayo lelo. Ahora, les pido perdón.

5 comentarios:

pablo medel dijo...

Pues reivindiquemos las tardes, amigo aliterado. Qué remedio.

Jose Zúñiga dijo...

¿Cómo se te ha escapado? Falta la estrofa de quince sílabas, cuyo nombre ignoro.

pablo medel dijo...

No existe nombre para las quince sílabas. Más allá del alejandrino, no hay nada. Mucho aire hay que tomar para llegar a la última sílaba. Esta noche intentaré contar algo en arte mayor, pero ya sabes que me encanta la cosa menor: la escala diatónica, vaya. De do a do es suficiente. Bueno, últimamente afino los versos en fa# o en mi bemol, según el día. Yo me entiendo.

Jose Zúñiga dijo...

Pues yo acabo con dieciseis, hale.

Blu dijo...

Di que si, con un par
más de sílabas.
jijiji