domingo, 11 de abril de 2010

(lo que queda). José Corredor-Matheos

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Dejar tan sólo el hueso,
hasta que brille
como puñal o luz
que ilumine la noche
a mediodía.
Cortar de mí el tronco,
luego cortar las ramas.
Del mar, cortar las manos:
que no pueda apretar
con fuerza la garganta.
De la vida, cortar
lo que más duele:
los días y las noches.
De la muerte, cortar
el esfuerzo incansable
con que incita
a vivir para siempre.

De El don de la ignorancia (2004)




(lo que queda). Ángel González

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La lágrima fue dicha...
Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
¿A qué llorar por el caído fruto,
por el fracaso de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
Nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas
para la nueva historia
y es preciso encontrarlas
antes de que sea tarde.

(Nada es lo mismo)

sábado, 10 de abril de 2010

canciones

.
Cogollo de toronjil
cuando me aumenten las penas...
Violeta Parra

Dejadme la esperanza.
Miguel Hernández


Contigo, con mi pena,
contigo y con tu pecho
exprimido en limones
de tanto que te quiero.

Tendré que darte tanto
que ya no sé si tengo
fuerzas para quererte:
sólo me queda invierno.

Volverá entre tus brazos
a calentarme el fuego,
ahuyentaré mis penas
sobre tu vientre terso
y vendrán nuevamente
las caricias y el beso.

Ya te miro despacio.
Ya se alejan los miedos.
Tendré una muerte dulce.

Me queda ese consuelo.



viernes, 9 de abril de 2010

Obvios Vs. Elípticos: empate


Versos hechos con el verbo de Batania
.
Unos se pierden en los mazorrales,
vagos y maleantes.

Otros clonan relojes sin agujas,
metacínicos.

Unos rabian su pena en las paredes,
neorrabiosos.

Otros ocultan sus apoplejías,
endecapléjicos.

Unos ignoran que les ponen cuernos:
cachicuernos.

Otros se pierden en cualquier espejo:
miraquelindos.

Unos montan en burro y tienen prisa:
burrosquianos.

Otros tienen la raya a tiralíneas
cursilíneos.

Unos nunca se quedan en el centro:
periféricos.

Otros se pierden en la periferias:
imagina qué imagen.

Unos no cuentan chistes ni de coña:
realistas.

Otros tampoco cuentan ningún chiste:
ficticios.

Unos escriben por y para el pueblo:
políticos.

Otros escriben por y para ellos:
jerigóngoros.

Unos cumplen el tercer grado de condena:
disléxicos.

Otros son apolíticos, librescos:
spices pijas.

Unos, naturalistas de Greenpeace:
Otros parapsicólogos y snobs:

Benedetti forever.Gamoneda.

Escribo lo que debo, dicen unos.
Escribo como debo, dicen otros.
Unos se dicen obvios y están locos.
Otros son los elípticos, dementes.

Todos, obvios y elípticos, como un regadera:
escriben con los pies sobre un esférico
balón que nada sabe del extraño
destino que le aguarda tras el duelo.

Pobre pelota.
Pobres, tristes pelotas.

MAÑANA, LA REVANCHA

jueves, 8 de abril de 2010

comienza un nuevo día y ella duerme

.
Yo sé bien que tu amor no es flor de un día
sino fuente de eterna primavera,
manantiales de aliento y sementera
derramados en torno a mi bahía.

Me deleito sabiendo que eres mía,
que en mis brazos vencidos, prisionera,
harás cuanto te pida, cuanto quiera
para aliviar un punto mi agonía.

Alumbrarás mi ocaso, vida mía,
humedales seremos del desierto
y tú me darás sombra cada día.

Serás, amor, mi abrigo cuando incierto
vacile entre el ayer y el todavía
como si no supiera que estoy muerto.

miércoles, 7 de abril de 2010

patrias parias

.
En el pueblo dos calles.
En la calle primera
una esquina y dos cables;
dos cables y un esquina
en la segunda calle.
En la esquina un bordillo,
en el bordillo, nadie.

Siempre la misma esquina.
Un perro se pasea
por la acera de enfrente,
la que no tiene esquinas,
la que no tiene gente.
Un perro solitario
rumbo a ninguna parte.

Es un pueblo perdido.
Es mi pueblo: prefiero
que no tenga habitantes
ni huellas ni recuerdos
ni un solo escaparate.
Tampoco un cementerio:
yo no voy a enterrarme.

Levanta polvo el viento.
Arrastra muerte el aire.
No sale en ningún mapa,
mi pueblo se ha perdido
en la tierra de nadie.

Por mucho que me busque
nunca voy a encontrarme.

martes, 6 de abril de 2010

Cien años en un día. Miguel Hernández en la Complutense.

Jueves, 8 de abril, 11.30h., 16h. y 18h., en la Facultad de Filología, Edificio A. Sala Paraninfo. Univesidad Complutense de Madrid. Festival "100 AÑOS, MIGUEL HERNÁNDEZ EN UN DÍA". Este es el cartel.



El amigo Chema Rubio se lo ha currado bien y ha organizado una jornada maratoniana en torno a Miguel Hernández. Habrá mesas redondas, conferencias y, ya al caer la tarde, un mar de poemas y canciones. A mí me ha tocado intervenir en la inauguración, que, como veréis, está llena de Dones. ¡Yo no me veo Don! Pero, en fin, así es la academia. Interpretaré algua canción de mi cosecha sobre poemas de Hernández (no, no las de Serrat).



Un día festejando el centenario de Miguel Hernández. Recitales, conferencias, música y performance.

Como aperitivo, os dejo con la "Canción de esposo soldado" en la voz del poeta.

lunes, 5 de abril de 2010

ella (5)


Lunes. Me mira.
Se helaron las miradas.
Cantan los gallos.

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Cuando resbala
la lluvia por su cuerpo
quiero ser nube.

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Esa piel blanca,
ese pecho de luna:
caligrafías.

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Ella es el cauce
que recoge mis lágrimas.
Crece la orilla.

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Lunes. Me mira
la lluvia por su cuerpo
La orilla crece.

domingo, 4 de abril de 2010

lastre

.
Ahora los días flotan.
No tú. No yo.
Son pompas de jabón,
juguetones,
los días. Nosotros,
pompas fúnebres.

¿Ves su estela en el aire?
No eres tú. No soy yo.
Son estelas
festivas, y nosotros
ya tan sólo esculpimos
estelas funerarias.

Ahora flotan los días
en torno a nuestros cuerpos.
Nuestros cuerpos
no flotan, ya se hundieron
lastrados por el paso de unas tardes
que nos pesaron mucho.

Pero se hundieron juntos,
amor, se hundieron juntos.
Con tu yo. Con mi yo.
Y allí siguen amándose,
en la ciénaga,
ajenos a los días: felices, aunque muertos.

¿Ves su estela en el aire?

sábado, 3 de abril de 2010

(lo que queda). Un poema de Octavio Paz

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Para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos.

(Lo que queda). Un poema de Álvaro García

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La verdad se ha instalado en sus miradas
y ya ni hay quien la saque.
No me refiero a la verdad que llega
a base de intentarlo.
La suya es la verdad hereditaria:
clérigos de sí mismos,
su historia se encapricha de destino
y en ellos la certeza
ha hecho un terco nido indemostrable.

Cabezas infestadas de verdad
como otras de piojos.
Afirmo todo esto con envidia:
son sabios que no escriben,
por contracción del estirado cuello,
por tortícolis mística.
Lo que en ellos es ágrafa heredad
busca uno con trabajo.

Los sabios mudos son indiscutibles.

viernes, 2 de abril de 2010

(Lo que queda). Un poema de Octavio Paz


Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

(Lo que queda). Un poema de Óscar Hahn

.
Si tus miradas
salen a vagar por las noches
las mariposas negras huyen despavoridas
tales son los terrores
que tu belleza disemina en sus alas.

jueves, 1 de abril de 2010

noches blancas en clave surrealista

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Estrategias siempre ha habido.
Momentos de gloria: trances.
Inquietantes estrategias.
Láminas guerreras: tácticas.
Ilusiones también hubo.
O no. Quien las tuvo sabe.

Y me apetece añadir:

Sobre mesas sin manteles
Ubérrimos calcetines
Saltan de un extremo al hoyo.

Nadie sabe lo que pasa,
Olas de posos azules
Con sabor a madreselva
Horadan rocas sin musgo
En las lindes de la noche
Salvaje del santo jueves.

Bolas de fuego.
Las noches blancas se apagan.
Alerta sobre las sábanas
Negras de la madrugada.
Cada cual juega su juego.
A ver quién no se ha peinado
Su destino ante el espejo.