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domingo, 21 de noviembre de 2010

crónica en haikus

.

Laura ha escrito una crónica. Y en verso. A mí me parece que cuenta muy bien lo que pasó. Gracias, Laura.



Libertad ocho.
Veinte "ene" del diez.
Zúñiga canta.

Miguel Hernández.
Late, lates, latimos
en un instante.

Besos y gatos.
Gatos y besos viven.
Vibra la sala.

Silencio pleno.
Nada rompe la magia
del alma llena.

Abres camino.
Coreamos a una
los estribillos.

Un hombre niño,
divertido y cercano
nos hace guiños.

Mucho cariño
disuelto en ese humo
que ondea el aire.

Nos sabe a poco.
Sabes dejar tu piel
en cada nota.

Calor humano
en las manos, abrazos
que a ti te damos.

(Poema y foto de Laura Caro)



viernes, 17 de septiembre de 2010

un socosoneto

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No seré yo
quien diga lo que diga,
lo que me están diciendo,
maldiciendo,
buscaré
lo que sea, no pretendo
que nadie con su mano
me bendiga.

Bastante es ya mi mano,
la mendiga
de caricias de amor
a todo estruendo.
No me compran,
tampoco yo me vendo.
No seré yo
quien diga lo que diga.

Que me dirán,
que te diré,
que vale,
que el gin tonic es triste
sin remedio,
que no voy a ignorar
lo que nos viene.

No seré yo quien diga.
No me sale.
Yo estoy en medio,
sabes, en el medio
del tango,
de La Habana y de la ene.

domingo, 22 de agosto de 2010

Julia

.
Esta noche me ha nacido una nieta. Julia se llama. Pensaba escribir un poema (y lo haré, inevitablemente), pero no puedo quitarme de la cabeza esta canción de Paco Ibáñez con los versos de José Agustín Goytisolo. Desde la primera vez que la oí se me quedó en los adentros y vuelve, y vuelve... Ahora hay ya otra Julia que querrá escucharla, que saldrá adelante, que no va a mirar atrás. Para julia.


Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
con un aullido interminable.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer,
así tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en tii como ahora pienso.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría
que les ayude tu canción.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

No sé decirte nada más
pero tu debes comprender
que yo aún estoy en el camino.

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso...

Palabras para Julia
José Agustín Goytisolo
(versión Paco Ibáñez)

domingo, 8 de agosto de 2010

aniversario

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Y estás aquí conmigo, sólo eso.
Se hizo la luz, no el verbo, para ti.
.
.

miércoles, 16 de junio de 2010

Se presenta "Papel fotográfico", de Nares Montero

¡MAÑANA!




PRÓLOGO INSENSATO (fragmentos)

El libro que ahora abres, lector, lectora, es engañoso. Porque, para empezar, no está escrito para leer al revés, por mucho que su autora, siempre juguetona, nos proponga una especie de camino regresivo hacia el útero primigenio. Y tampoco debe verse al trasluz este papel fotográfico —como se hacía con las viejas tiras en el laboratorio—. Nares Montero, haciendo gala de la excelente fotógrafa que es, ha trabajado a fondo en el cuarto oscuro. Sin duda ha utilizado en el proceso de emulsión un medio de dispersión plenamente transparente a la luz, como mandan los cánones; y, también, una alta concentración de bromuro (sí, bromuro) con sus toques de yoduro de plata. El resultado está a la vista: de los flashes, de la espontánea polaroid, han surgido como por ensalmo estos poemas-cristales poliédricos, un torrente de prismas y agujas que nos va enganchando, ahogando finalmente de forma imperceptible. Y en esta imperceptibilidad reside uno de los grandes logros del poemario.

La torrentera de palabras ha sido sometida a un riguroso cálculo de estructuras hasta articular el aparente caos en torno a un equilibrio férreo, con sus cinco partes con doce poemas cada una, ni uno más ni uno menos. Pero esa disciplina no resta ni un ápice de fluidez al discurso poético; antes bien, no sé si por superstición o porque sí —que Nares es muy de porque sí— cada escalón (esas pérdidas de inocencia en orden decreciente) va precedido de un breve poema que sería el número trece de las sucesivas series, pero no es más, ni menos, que la clave de lo que se cuenta, el arbotante de la bóveda. Y todo cobra sentido, coherencia, plenitud de una autora madura, lejanos ya los escarceos de sus primeros versos. Otro gran acierto del libro que vais a leer.

Del nacer a la muerte, de la metafísica a la metapoesía, de lo carnal a lo platónico, del enfoque al desenfoque, de la mirada social, siempre sensible, al cauce de las venas abiertas en canal, de la mordacidad a la duda, avanza el poemario hasta llegar a dos octosílabos en que se planta altivo: Está el tacto de visita / por el pelo de tus brazos. ¡Cuánta poesía en dos versos!

A Nares Montero no hace falta que la den a luz: se pare sola. Y desnuda nace a la poesía en feliz partenogénesis: Me estoy engendrando, dice en el frontispicio de este poemario sorprendente, que cerrará (¿o es un recomenzar?) con estos versos: ...una mujer / desnuda en la terraza / que no ha de ser / sino poeta. Sí, poesía. Pero también baretos, charlas mojitos, risas, llanto: vida en fin. Y ante esta vida, ante esta Nares que es pálpito y verdad, yo no puedo acabar mis palabras introductorias más que con un grito que me sale del alma: ¡Viva la madre que te parió!

José Luis Zúñiga


sábado, 29 de mayo de 2010

No, sí: más Batania

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No me gustan nada los homenajes. (He rechazado varios aunque me esté mal el decirlo). Las multitudes, menos. Las colas…, ya ni palabras tengo para las colas, los apretujones, la pomada.

No me gusta el que se hace de rogar. No me gusta el marketing, no me gustan los dioses paganos ni el dios endiosado.

No me gusta hacer de un acto poético una manifestación. No me gustan los que están porque hay que estar. No me gustan los que están por si las moscas, ni los moscones ni los que medran a cuenta de hacer el ganso.

No me gusta nada de eso y de todo eso habrá, con o sin camisetas.

Me gusta una persona, no un personaje. Hoy le llamo Alberto. Adrede. Porque es Alberto quien escribe, quien HACE poesía (no me gustan tampoco las mayúsculas, pero la ocasión lo vale). No el neorrabioso. No el personaje: la persona. Y mañana no sé si llegaré, que tengo asuntos graves que arreglar antes. Y, si llego, seguro que no quepo. Haré cola.

Quiero una camiseta aunque ya tengo, la quiero de recuerdo de una fecha que quedará fijada en ese calendario que yo nunca he entendido. Allá cada cual, me sobra Batania, me basta el poeta. Y más el hombre.

viernes, 28 de mayo de 2010

un tal Batania

.
No voy a ser elíptico para decir lo obvio:
que soy miraquelindo y cachicuerno.

No andaré por las ramas, hoy no toca
desparramar elipsis:
todos somos un poco lo que somos
gracias a sus palabras.

Las palabras que inventa cada día,
el hombre de la rabia, un tal Batania.



miércoles, 20 de enero de 2010

Ada: aquí estamos

Conozco a Ada Menéndez desde hace poco tiempo. Lo suficiente para apreciarla como persona y como poeta. Porque Ada se hace querer a la primera, igual que a la primera lectura te abre las carnes en sus poemas. Me duele, me indigna y, sobretodo, me parece tremendamente injusto todo esto por lo que está teniendo que pasar. Lo sufro como si me pasara a mí.


Ada se entrega en lo que hace con ilusión, con fuerza, con valor, hasta con furia si la ocasión lo requiere. Y nunca pierde la ternura, aunque a veces pretenda disimularla. Estuve el otro día en una lectura suya junto a Santiago Tena. Puedo afirmar que allí viví uno de los momentos más intensos de entre todos los vividos en este tipo de actos, que ya llevo unos cuantos. El viernes pasado nos puso a todos con el corazón en un puño al quebrarse su voz. No hubo teatro, ni ñoñería ni leches: hubo sentimiento hondo, tanto como lo puede ser ahora su pena, tanto como lo es su persona. No se me ocurrió más que romper en un aplauso, porque si no lo hago rompo a llorar. En serio.

Ada se entrega en sus hechos, abraza cuantas causas le parecen justas, se da a los demás como pocas personas y se ofrece ella misma, con todo su desvalimiento, con toda su verdad, en lo que hace y en lo que escribe. Transmite honestidad. Así es Ada. Espero seguir leyéndola, escuchándola y queriéndola. Espero tener esa suerte. Y hoy quiero que mi entrada sea para ella. Para que no se rinda. Sólo para que sepa que yo, poco dado a efusiones, vengo aquí a decir:

Ada: aquí estamos.

Y que este pequeño aliento sea un clamor. Que todos mis alientos sean para ella. Los que me leáis, hacedlo saber aquí o en su blog: Ada, estamos a tu lado.

viernes, 18 de diciembre de 2009

poema a mares llenas

A Nares Montero

A mares,
mujer de los zapatos y los labios,
a mares rojos, abiertos en canal,
a mares dejo
mi palabra en su boca,
mis voces en la suya,
mi cabeza en sus dedos.

A sangre,
a la primera sangre se hizo el duelo,
mis libros exteriores fueron peces
de colorines
bailando en la pecera,
mi corazón sangraba
dulces gotas de leche.

A fuego,
me abandoné en la escala de los sueños
que eran mis propios versos renacidos.
Nuevo sonido
que penetró mis venas,
que se hizo nuevamente,
que trasmutó el ardor.

A Nares
le debo todo esto y algo más:
lo que me escribe ahora, en el sosiego
de este diciembre
que ya empieza a nevarse
con los versos que un día
recitará por mí.


Y Nares, ni corta ni perezosa, me responde como ella sólo puede hacerlo: a manos llenas, con estos versos:


Es un primor

A Jose Luis Zuñiga

Lo he intentado
lo juro

escondí el bombo
y los platillos,
las castañuelas,
las chácaras,
incluso el papel albal
y las bolsas de plástico
para no hacer ruido

pero el primor de los cascabeles
ah, esos no

guardé el silencio
de feria ambulante
el previo al aplauso
de boca cosida
con las agujas del carmín

pero ya no aguanto
lo juro
si he de recitarte
henchida
violeta y temblorosa
a quemarropa
que así sea

a mares en plena libertad
donde haga falta

vocalizaré tus verbos subversibos
desbrozaré verbos y adjetivos
y si mi lengua se entorpece
volveré a empezar

volveré a recitarte
donde haga falta
lo juro

No faltaremos a la cita.

jueves, 10 de diciembre de 2009

me fusilan hoy

"A las 4 me van a fusilar.
Si vieras lo calmado
que estoy, mamá querida",
escribió Robert en la prisión de Fresnes.

"Vive, tienes que vivir",
anotó otro reo
antes de caer bajo las balas.

"No tengo miedo, no es mi costumbre",
fue el valiente mensaje del rehén
Michel Dabat. "Voy a llevar
en el pecho vuestras fotos
para que me acompañen en el ataúd".

"Mi alegría más grande sería que pensaras
en mí lo menos posible y que rehagas
tu vida". "Besos grandes,
besos como sólo podemos
dar cuando son los últimos".

“No te olvides de mis zapatos,
se los das a Maurice”

"No he sufrido antes y ya no más después,
por supuesto".

"Siempre soñé, mira tú por dónde,
morir de pie un día en que el sol brillara".
escribe Fernand Zelnikov, empleado
de peletería.

"Bah, no importa"
dijo Bernard Grinbaum.

"Te deseo que encuentres
un  proletario digno
de ti".

Maurice reconoce:
"Es duro decir esto
porque estoy celoso
aun ante la muerte".

"Mi escritura es quizá
un poco temblorosa,
pero es que tengo un lápiz
muy pequeño".

"Vienen a buscarnos".

"Dejo mi chaqueta de cuero”.

"Haz editar mis poemas".

(Todos lo escribieron
ante el pelotón.
Siento vergüenza).


(El País 08/12/2009)

domingo, 6 de diciembre de 2009

regalo

A Isabel Sierra, una lista de posibles regalos
para una bolchevique como ella.


Un busto de Lenin, V. Illich,
con una pajarita.
Entradas gratuitas
en el privado comedor del jefe.
Mojitos con limón envenenados.
Un libro. Un pasajero
en avión a Varadero.
Una canita al aire de Fidel.
Una cama redonda: tú, yo, él.
Hoces, martillos, montes, papeletas
revueltas en la mierda. Estrellas rojas.
Muchos ayeres. Jefecillos muertos.
Una estampa de Lourdes y un milagro.

Éste es un buen regalo;
fúgate con el rojo que soñaste
aunque lo pierdas todo en el empeño,
niña: mi regalo
es posible. Es
posible. Mis regalos
jamás han sido utópicos.


"Lo que queda"http://jlzuni.blogspot.com/

lunes, 26 de octubre de 2009

Pilar

Estabas tumbado y pensabas
paredes desnudas un bambi de trapo
miraba con ojos de muerto va y viene Pilar
deja unas camisas en la estantería sale
vuelve a recoger el trapo de polvos
que se le ha olvidado hablarás un rato
quieres a Pilar que te hace esos rizos
moja tu cabeza esparce limón sobre el pelo

luego te perfuma con Álvarez Gómez
y sale orgullosa contigo a la calle
los taxistas gritan cascorrín riendo
a veces miráis hacia el mirador
y mamá hace señas con un cabezazo
dobláis una esquina ya no está mamá
sólo tú y Pilar y el parque que espera.



"Lo que queda"http://jlzuni.blogspot.com/

sábado, 24 de octubre de 2009

poesía al spray: Bárbara Butragueño

Paráfrasis de un post neorrabioso






Yo a la Bárbara que ríe me la creo sólo a medias.

La he visto en otros locales con su sonrisa acordeona,
apoyándose primero en un codo y luego en otro,
jugar con sus deleitosos dientes de leche;
y la he visto
subir luego a los atriles, tomar el micro dramática-
mente ausente de seriedad
y, de pronto (yo no sé cómo explicarlo),

la he visto inmensa, solemne, sacando desde muy adentro
(no de las cuerdas vocales sino de a saber qué sótanos)
una voz perturbadora, dolorosa,
una voz a medias firme y a medias tambaleante,
despaciosa, atropellada, impropia del cuerpecillo
de ese gorrión con sombrero.

Y la he escuchado poemas de identidades sin vértebra,
versos encofrados hechos de escombros y barricadas,
pájaros ardiendo, pastos de cuerpos vacíos, donde
la mujer que sabe reniega de la que siente,
poemas
donde el otro deseado se transforma en unicornio.

Y la he visto bajar luego del atril ovacionada,
y la he vuelto a ver de nuevo sonriente cual una peonza
o sacapuntas,
alegrando y alegrándose, y me he dicho,
me he dicho otra vez: qué miedo, qué miedo me da esta chica,
qué miedo dan los poetas que se van quitando capas
una a una, los que enseñan sus almenas putrefactas,
los que nos detallan todas las fases de su hundimiento.

Qué miedo:
porque a Bárbara, si ríe, me la creo a medias sólo,
sólo a medias, pero en cambio me la creo toda entera
cuando la escucho en sus versos o la tiemblo al recitar.


Hoy. Domingo. 21:00. Bar Malatesta. C/Olmo, 3. Metro Lavapiés. El Tren Vertical. Coordina Alfonso López. Nuevo incendio de Bárbara Butragueño.

Felicidades, amiga.


domingo, 20 de septiembre de 2009

dos canciones para Aurora

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Quiso volar igual que las gaviotas.
Alberto Cortez

Ser amable, tener ganas de hacer
cosas amables, buscar el participio
de las cosas; dable, asible, ser
candidato al participio, partirse,
comportarse, repetirse, nunca
parar, no te detengas –dices–,
es preciso ser amable, tener
ganas de hacer cosas amables
ya que la vida no lo es tanto
−dicen−, dices, amable,
partícipes, partidos, par, participio.


&&&&&&&&&&&


LA LA LA


Le canto a mi madre
que dio vida a mi ser.
Dúo Dinámico
No es una canción, la vida.

¿Qué tierra me vio crecer,
qué tierra me ha modelado,
qué tierra va a recogerme?

La tierra que tú pisaste,
la tierra que te ensució,
la tierra que no te quiso.

No es una canción.

¿Qué madre me ha dado el ser,
qué madre me ha amamantado,
qué madre va a amortajarme?

La madre que no encontraste,
la madre que te parió,
la madre que no has sabido.

La vida.

¿Qué mañana he de esperar,
qué mañana, si es que llega
qué mañana vas a darme?

La mañana que se niega,
la mañana sin calor,
la mañana en que te fuiste.

No es una canción.

¿Y qué pasa si yo paso,
qué pasa si pasa todo,
qué pasa si no me voy?


Pasa que no pasa nada,
pasa que ya no estarás
vagando como alma en pena.

La vida.
No es una canción. La vida
no es una canción.

martes, 1 de septiembre de 2009

día feliz

A Amparo Bletisa


Si quisiera decirlo, lo diría;
cuando quiere callarlo, no lo dice.
Pasan los años, pasan
como carga de un tren de mercancías
lentos y tan valiosos.

No sé a qué tanto escrúpulo
innecesario, quiero
decir algo tan simple como esto:
vive todos los días
como quisiste siempre aunque no puedas,
no aceptes lo que ocurre,
olvida los agravios y acuérdate de mí,
tú, ectoplasmática, sinóptica, traviesa;
yo, a ratos sinovial, siempre lunático.
Tú, yo, que no callamos
(si queremos hablar) aunque nos maten.

Por algo somos Virgo. Feliz día.
.

sábado, 22 de agosto de 2009

talla XL

Quiero una camiseta
roja talla XL,
un charlatán de feria
me dijo que era fácil
conseguirla,
pero se ve que no,
que nos tan fácil;
¡ni que fuera
un maillot amarillo!

Quiero una camiseta,
no por nada,
la gané en buena liza
y los juegos de lance son sagrados,
tan sagrados al menos
como las letanías
y las bombas.

Tampoco pediría
mi camiseta roja
con el empeño
que estoy poniendo ahora
(uno tiene su orgullo)
si tuviera otra cosa
que ponerme,
pero va ser que no,
soy hombre ingenuo
y tiré a la basura
todas mis camisetas,
incluso alguna roja
de cuando éramos rojos.
Lo tire todo
pensando en la poesía.


Quiero una camiseta
roja. Para variar.
Y ya puesto en el trance
de pedir,
no me vendría mal
una bandera
tricolor, por si acaso,
y alguna gorra usada.

Quiero una camiseta.
O dos, para cambiarme
de camisa.
De chaqueta no quiero.

Quiero
mi camiseta.


lo que queda:
http://jlzuni.blogspot.com/

lunes, 27 de julio de 2009

a un amigo que se cuida

Aunque las utopías con el tiempo son otras
-visitar al siquiatra, tener colesterol,
maldecir las goteras de la casa, las ruinas,
velar nuestra familia: no resulta muy utópico-,
es justo reclamar lo que nos pertenece:
no somos perdedores, ni siquiera escuchamos
los cantos de sirena de Verlaine y Rimbaud.
Sólo que tú te cuidas, cosa que no hago yo.


"Lo que queda"
http://jlzuni.blogspot.com/

sábado, 25 de julio de 2009

Santiago

... en verso, en vino, en luz, y enamorado.
Antonio Colinas


La muerte del olivo, aquel a cuya sombra
charlaron tantas veces en tantas primaveras,
le puso melancólico. Refugióse en un cuarto
cercano a la Latina,
mas luego echó de menos a Zegrib y Zaíra.
Y la pena crecía. No volvieron a verle.

Con el paso del tiempo, en las tardes más tristes,
Santiago se aparece envuelto en aceitunas.
Echa cartas, escruta los posos del café,
como solía, y habla
de la vieja farándula. Son eso, apariciones:
nunca, nunca supieron
de verdad qué fue de él.

Recuerda: más poemas en "Lo que queda"

http://jlzuni.blogspot.com/

jueves, 23 de julio de 2009

las 230.000 palabras de Bletisa

Circunflejo paráfrasis
sintaxis diplopía
recodos ignominia
tuneo desacuerdo
retroiluminación
dismorfias agenesias
maltrecho
deshabituallamiento.

Doscientas treinta mil
palabras de Bletisa
que he logrado atisbar
muy por encima
y que aquí corto y pego
sin saber cómo siguen
ni adónde llevarán.
230.000
palabras aún no dichas
(eso dice la amiga)
pero que bien seguro
que habrá que repetirlas
sin escrúpulos.
Ahora mismo me pongo
con varios diccionarios,
aunque eso del recodo
me suena algo a camino
y tampoco me quedo
mudo con la sintaxis.
No del todo.

Habrá que hacer paráfrasis
de Verdi, como Lizst,
y en cuanto a la ignominia
la siento cada día
al abrir el periódico.
Acento circunflejo,
cuán ajeno
y sin embargo próximo.

En fin, me he embotellado
y he quedado maltrecho.
Me voy al diccionario
y a la cama,
no me vaya a pillar
una agenesia.

lunes, 18 de mayo de 2009

más silencio

Hoy callo en homenaje a Benedetti, y utilizo los versos de otro grande.


ME QUEDA LA PALABRA

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta
desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero