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Al nacer nos alzamos
de una sepultura blanda,
matriz del sueño en la materia.
Viaje adentro,
al fondo, a ese barro primero
solícito para las manos,
los algodones tendidos
en coincidencia milagrosa con la herida.
Lo blando: refugio de las aristas
que nos duelen.
Viaje por los corredores de la sangre,
el andamiaje de calcio que nos alza
en rebeldía incesante ante la gravedad.
Para ser polvo encendido en la frente
de algún dios, reconciliación
de puntos cardinales, fervor
que nos eleva a esa colina
desde donde podemos ver
la infancia que nos aguarda.
(De la plaquette "Cartografía de lo blando")
Continuidad
Hace 2 días