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A las 8 pm. En Libertad 8.
me liberé
Busqué los placeres que estaban afuera
pero también dentro de mi propia esfera,
dentro de mi ser. ¡Me liberé!
Probé el vino fuerte que tan sólo beben
los pocos audaces que cuando se atreven
tragan el placer. ¡Me liberé!
Sacié mis instintos en brazos distintos,
en muchos burdeles, entre leche y mieles,
en muchos palacios. ¡Me liberé!
Nadé mar adentro, pensé que me ahogaba
sin fuerzas, y entonces sentí que llegaba
por fin a la luz. ¡Me liberé!
Estaba desnudo, por todo bagaje
para el largo viaje, por todo equipaje,
una luna azul. ¡Me liberé!
Jugué al heroísmo de verme a mí mismo
jugando a ser ciego y en tan triste juego
sentí que era grande. ¡Me liberé!
Y qué hablo de juegos si me puse ciego
de sustancias varias, absenta y ajenjo,
que sientan tan bien. ¡Me liberé!
Ni cuerpo tenía, giraba y flipaba,
con todo podía, no me mareaba
con tanto vaivén. ¡Me liberé!
Cruzando la noche fue todo un derroche.
Mujeres y vino, al diablo el destino.
Al fin era libre. ¡Me liberé!
Estaba sediento, vagué furibundo
por el ancho mundo, bebí de los vientos
y calmé mi sed. ¡Me liberé!
En plena ordalía reté hasta a los dioses
en duelos atroces, ya nada temía,
saltaba sin red. ¡Me liberé!
Cruzando la noche en estado hipnótico.
Qué iluminaciones, qué cuadro sinóptico,
qué enormes placeres. ¡Me liberé! ¡Me liberé!
A las 8 pm. En Libertad 8.