domingo, 7 de noviembre de 2010

olas

              .
                ahora está el horizonte fugitivo
           y a través de tu cuerpo se ve el mar,
     finalmente cautivo en tu mirada
acuática.
    Tú nada afirmas,
        tú no niegas nada.
            Se extienden por mi cuerpo los abrazos,
                  se multiplica el pálpito. Escueto amanecer.



sábado, 6 de noviembre de 2010

dardos al infinito

.
Por tus venas mi sangre,
tu mirada en mis ojos,
mis besos en tu lengua,
tu palabra en mi boca,
uno y no dos, destino
sin futuro, sin forma
humana, porque somos
adherencias de niebla
en los atardeceres
invadidos por ecos
inmutables, lejanos...
Una cierta sospecha
de que no está completo
el diccionario. Falta
lo transparente, aquello
que invade nuestro entorno,
que llena nuestro tiempo
de sutiles partículas
de calma, que nosotros
–tú, yo– nos inventamos,

nos hemos inventado,
tantos tormentos, tantos,
tanto bálsamo oculto
en el más infeliz de los rincones,
tantos segundos llenos
de soterrado anhelo
hasta llegar así
a los más de trescientos
ocho millones de segundos
transcurridos, vividos
uno a uno.
                en tu sueño
–mi sueño– no aparece
la luz, es la memoria
de sentirnos despiertos,
palpitando al unísono,
como un dardo
lanzado al infinito.

Sí,
falta lo transparente,
lo que tú y yo sabemos,
lo intangible.
Cómo encontrar esta palabra roma,
quieta, redonda,
imagínatela,
piénsamela,
lo que tú piensas es
justo lo que preciso,
ese término exacto,
ese latido idéntico,
esa palabra, esa...



viernes, 5 de noviembre de 2010

aviso pequeñín

.
.
Durante unos días voy a estar ausente. Fundamentalmente, ausente de mí. O sea, que estaré buscándome.

Tan hercúlea tarea me impedirá atender de forma razonable este cotidiano quehacer bloguero, así que no podré ni dejar comentarios ni contestar, como es mi costumbre, a quienes me alientan. 

El blog, espero, seguirá vivo, pero no quiero engañar a nadie: ando buscando algún poema desperdigado por acá y por allá para dejar programadas unas cuantas entradas. A ver si funciona el invento.

Vuelvo pronto. Muchas gracias y perdonen las molestias.  

Se os quiere bien, gente.


jueves, 4 de noviembre de 2010

(lo que queda). José María Alloza

.

Todo es ilusión, salvo el amor
acunado en los pliegues vaporosos
de un sari de tonos azulados.

Él es la imagen de un sueño;
Ella musita: ahora te deseo,
nos encerrarán como a dos locos,
pero poco importa, si es contigo.

Mas no te extrañes
del temblor de mis manos,
es sorpresa de un mundo nuevo,
que olvidó que la poesía
tuviera tan bonitas piernas.

Y sigo esperando,
hablo y escribo, buscando
respuestas a un silencio dorado
que resuena como negro adjetivo,
y es muerte de un tiempo soñado.

Aquel instante que carecía de miedo,
y oía, en tus susurros,
trémulos suspiros de deseo.

El neón poético perpetúa su vivencia,
en el extraño de las noches agotadas,
ciudad que sólo existe en la memoria,
ahogada barricada de hojas muertas.

No es que renuncie a vivir,
cierro los ojos -enamorados-
por no morir de tanta ausencia.
Me matas y no sé cómo evitarlo.

Sólo quisiera desaparecer,
un relámpago antes de la eternidad.
Y es que tengo sed de ti, nada más, sólo eso…


naranja azul


(lo que queda). Giovani Collazos

.


Sigues incandescente
como murmullo que acopio
de aluviones nocivos
en mi clavícula cromada

sigues hidráulica
en los estanques de mis sienes,
en mi evocadora retina,
en los acordes que succiona la madera
que me despoja de la flaqueza que se duele
en un pecho que tintinea
y que deriva en la carne

sigues eólica
por esta piel de desierto
que se inventa la certeza del agua,
la humedad del relámpago
y del carbón de este avispero
donde guardo mis huesos
que se queman de frío.


avispero

Hoy, en los Diablos Azules, Gio se explaya. Para no perdérselo.


                               

miércoles, 3 de noviembre de 2010

el niño






Si es que la letra
entra con sangre, dicen.
Así nos fue.


distancia en ovillejos hechos ovillo

.
Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
Y ¿quién aumenta mis duelos?
¡Los celos!
Y ¿quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia!
De este modo, en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.

Miguel de Cervantes


¿De dónde tantos dolores?
Amores.
¿Y cuánto cuesta esa herida?
La vida
¿Te mueres si no te quiero?
Me muero.
Y es así, pues nada espero,
que esta ausencia es mi condena:
todo cuanto me enajena
amor es, la vida muero.

Ya no canta el ruiseñor
cantor.
Sobre la faz de la tierra
tu guerra:
se abre el infinito cielo
en duelo.
Tiene nombre el desconsuelo
que me invade cada noche:
pesadillas. El reproche
del cantor, tu guerra en duelo.

Más allá de los vencejos
―qué lejos―
esa distancia es dolor,
amor,
más lejos cuan más espeso
tu beso.
Mientras avanza el proceso
de deconstrucción en vela
sólo hay una cantinela:
qué lejos, amor, tu beso.

José Luis Zúñiga

---

Qué frío hace en este otoño,
¡Recoño!,
que hasta el vencejo que vuela
se hiela.
Gélida es esta alborada
callada.
En silencio agazapada,
la tenue luz de este día
―lo sabía, lo sabía―
recoño, hiela callada.

Montxu

---
OVILLEJO DE LA AUTOCONVOCATORIA DE SILENCIO

I
¿Qué van cantando mis pajes?
Mensajes.
¿Has visto? ¡Parecen gansos!
Son mansos.
¿Por qué valen pocos montos?
¡Por tontos!
A cambio de nada y prontos
van por inercia a mi boca
en cascada necia y loca
mensajes mansos y tontos.

II
¿Si de rodillas me pones?
Perdones.
Están de tus labios presos
mis besos.
Y esquivo lo que te pido:
olvido.
Como un tigre malherido
que sangra pero no muere
lanzo un rugido que quiere:
¡perdones, besos y olvido!

III
Me recuerda tu fluidez
a un pez.
Y es zarandeo de roca
tu boca,
que cada vez que me hiere
¡se muere!
Hasta que al fin considere
¡cuán soez fue haberte hablado!
pues como dijo el pescado:
¡¨el pez por la boca muere ¨!

IV
Y aunque este verbo no mengua
mi lengua,
harto adorarte hasta hoy
yo voy.
Ergo, tu amor sin matarme,
cortarme.
Y si no puedo callarme
te juro por tu abuelita
que con tu última cartita
¡la lengua voy a cortarme!


V
¿Y a este teclado tan rengo
que tengo?
Lo he condenado a quemarme
y atarme
con hilados sin enredos
los dedos.
Porque si afirmo mis credos,
y escribirte ya no cabe,
no queda opción ya se sabe:
¡Tengo que atarme los dedos!

Sil

---

¿Que te pasa, amado mío?
El frío.
¿No te calienta mi beso?
No es eso.
¿Entonces qué, prenda mía?
La tía.
Que me ha dejado la arpía
para ventilar abierta
la puerta que da a la huerta.
¡No es eso, hace frío, tía!

Bletisa

---

Sueño con verme en tus ojos.
Antojos.
Con tu boca me enloqueces.
Mis preces.
¡Ay, qué tormento los celos!
Desvelos.
Busco el final de mis duelos.
Si tú me ignoras, encanto,
me mato, mira mi espanto:
antojos, preces, desvelos.

Anabel

---

¿Qué vas a hacer esta tarde?
Ligarte.
¿Traes rosas y chocolates?
Y hojaldres.
¿Es tu intención camelarme?
Y holgarme.
Así que punto y aparte,.
que, aunque te falte el anillo.
ya tienes bastante brillo
con ligue, hojaldres y holgarte.

Arguellesacero

---

Ovillejo a Montxu

Ponte a hacer un ovillejo.
¡Pellejo!
Ponte y verás que bonito.
¡Y un güito!
Hazlo que son los deberes.
¡Mujeres!
Para mi no son placeres
esto que manda el maestro.
Que si rima docto y diestro
¡Mujer, es pellejo y güito!

Bletisa
---

Ovillejo a Bletisa

Me reta en duelo bletisa.
¡Que risa!
Su osadía, y me partía
¡Que tía!
Siendo yo aquella la brisa,
Marisa.
Como guito en mi sonrisa,
a la brisa pongo nombre
porue soy así muy hombre
¡Que risa, tía Marisa!

Montxu

---

Cantor sin par, elemento,
el viento
versátil que se disfrace
se hace,
-versos de cebolla y yuntas-,
preguntas.
¡Con cuánta razón apuntas!
con tu voz de pueblo llano,
Miguel Hernández, hermano,
el viento se hace preguntas.

Enrique Sabaté

---

Quién dijo miedo? ¡Lo tengo!,
mantengo.
Aunque osadía me sobra
cual cobra
para aunar rimas y versos
conversos.
Mas no puedo hacer diversos
juegos con tantas estrofas,
que me salen alcachofas.
Mantengo: cobra con versos.

Isolda

---

Hay una frontera cierta,
tu puerta,
y por más que yo apalabre
no se abre,
insomne busco la clave
sin llave,
recito de forma suave
un amanecer sureño,
que el amor no tiene sueño
y puertas abre sin llave.

Paloma Corrales

---

Te vi pasar en el viento,
presiento
que te lleva hasta mi sueño.
Risueño
entre tus labios despierto
y acierto
cuando evoco tu concierto
entrelazando los versos
en tu boca, con tus besos.
Presiento y, risueño, acierto.

Leo

---

Qué congoja, amor, tu huerto
un muerto,
nada me llena, hay un zueco
y es hueco!
Ay, tristeza sin aliento,
qué cuento…
Y advierto cuando te miento
que más que huerto es desastre,
todo son hierbas. Pillastre:
tus muertos ¿huecos ? ¡Qué cuento!

Luisa Navarrete

---

Te escribo con frenesí
a ti
ya que eres mi querer
mujer,
lo hago con mucha alegría
en tu día.
Tu carisma y simpatía
me cautivan con locura
brindando con gran ternura:
a ti mujer, en tu día.

Lemaki

---

¿Qué necesita ese niño?
Cariño.
¿Qué está pasando en la tierra?
La guerra.
¿Cambiaremos de universos?
Con versos.
En estos tiempos adversos
habrá que usar la palabra
transformando, abracadabra,
guerra con cariño y versos.

Amelia Díaz

---

Ovillejo: combinación métrica que consta de tres versos octosílabos, seguidos cada uno de ellos de un pie quebrado que con él forma consonancia, y de una redondilla cuyo último verso se compone de los tres pies quebrados. Como puede verse, se trata de una estrofa de 10 versos de arte menor, dividida en tres pareados y una redondilla. Los pareados se componen de octosílabos y trisílabos. Y luego se le añade la redondilla que es toda de ocho sílabas. En el décimo verso tienen que quedar condensados los tres versos del pie quebrado de los pareados. No tienen por qué tener los ovillejos interrogantes. Hay muchos que no los tienen. Aunque la mayoría se hace con interrogantes, tal vez por la facilidad de dar una respuesta.

martes, 2 de noviembre de 2010

A propósito de una necrológica.

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Leí en El País la necrológica que dedicó a Miguel Ángel Velasco, uno de cuyos poemas he publicado hace unas horas. Rescato ahora tres párrafos que no tienen desperdicio:

"Miguel Ángel Velasco murió el 1 de octubre en Palma de Mallorca, la ciudad en la que nació en 1963. Pocos meses antes había publicado su último libro, Ánima de cañón (Renacimiento). Como santo, loco o sabio, poeta es una palabra que conviene usar con cuentagotas, pero en su caso no cabía duda alguna, lo era. En 1979 fue accésit del Premio Adonais con Sobre el silencio y otros llantos. (...) Dos cursos más tarde ganaría ese mismo premio con Las berlinas del sueño. Aquellos eran títulos pegados a un irracionalismo matriculado en la escuela surrealista que, con el tiempo y los libros, terminaría cuajando en gran poesía. Para ello Velasco pasó por un periodo de silencio y por una inmersión personalísima en la oralidad y los metros tradicionales.

En su carta-prólogo a El dibujo de la savia (Lucina, 1995), Agustín García Calvo da fe de ese tránsito cuando le agradece que "procediendo como procedías de la alta Literatura y de la poesía esa que hacen los poetas, hayas tenido la humildad de acordarte de que los versos tenían que empezar por sonar a los oídos, por más escritos que quedaran para los ojos, y de volver a aprender las olvidadas artes del ritmo del lenguaje".

En aquel poemario estaba ya entera la voz hímnica de un poeta antológico que rara vez apareció en una antología, un espíritu libre que frecuentó las "sustancias psiquedélicas" tanto como la obra de Claudio Rodríguez, Rafael Sánchez Ferlosio o el propio García Calvo".

Los subrayados son míos. Pues eso.

lunes, 1 de noviembre de 2010

(lo que queda). Miguel Ángel Velasco

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Diré de la alegría, aunque regresen
esas noches sin fe en las que apuramos
en vino de rencor; aquellas horas
de hosco abatimiento en que uno envidia
la vida de las bestias.

A pesar,
de la anciana palabra, no hecha acaso
para decir la dicha.

Aunque despues
la traicionemos siempre.

Aunque al final
siempre haya que pagarla: no se es
feliz impunemente.

Yo no entiendo la vida, pero algo
en mi pecho la entiende cuando veo
al sol hacere música en la yerba,
cada nota de oro titilando
en el frescor del rocío, cuando irisa
el ala de la abeja; si respiro
el olor de una rosa y un establo;
si el pino sangra oro de su herida;
en la luz de la miel y del aceite;
en la rosa de espuma que florece
del manatial contra la oscura piedra;
el negro abejorro que se encorva
sobre la flor con trémula impaciencia;
si me embriago en compañía cierta
y entonces recupero la memoria.

La alegría
(El dibujo de la savia)

domingo, 31 de octubre de 2010

(lo que queda). José Zorrilla

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Doña Inés.


Fantasmas, desvaneceos;
su fe nos salva ...; volveos
a vuestros sepulcros, pues.
La voluntad de Dios es;
de mi alma con la amargura
purifiqué un alma impura,
y Dios concedió a mi afán
la salvación de Don Juan
al pie de la sepultura.

Don Juan.

¡Inés de mi corazón!

Doña Inés.

Yo mi alma he dado por ti,
y Dios te otorga por mí
tu dudosa salvación.
Misterio que es comprensión
no cabe de criatura,
y sólo en vida más pura
los justos comprenderán
que el amor salvó a don Juan
al pie de la sepultura.

Cesad, cantos funerales,
                                               (Cesa la música y salmodia)
callad, mortuorias campanas;
                                                (Dejan de tocar a muerto)
ocupad, sombras livianas,
vuestras urnas sepulcrales;
                                               (Vuelven los esqueletos a sus tumbas, que se cierran)
volved a los pedestales,
animadas esculturas;
                                               (Vuelven las estatuas a sus lugares)
y las celestes venturas
en que los justos están
empiecen para don Juan
en las mismas sepulturas.

(Las flores se abren y dan paso a varios angelitos, que rodean a doña Inés y a don Juan, derramando sobre ellos flores y perfumes, y al son de una música dulce y lejana se ilumina el teatro con luz de aurora. Doña Inés cae sobre un lecho de flores, que quedará a la vista, en lugar de su tumba, que desaparece).

ESCENA ÚLTIMA

Don Juan.

¡Clemente Dios, gloria a Ti!
Mañana a los sevillanos
aterrará el creer que a manos
de mis víctimas caí.
Mas es justo, quede aquí
al universo notorio
que, pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia
el Dios de don Juan Tenorio.

(Cae don Juan a los pies de doña Inés, y mueren ambos. De sus bocas salen sus almas, representadas en dos brillantes llamas, que se pierden en el espacio al son de la música. Cae el telón).

sábado, 30 de octubre de 2010

se atrasa el reloj (R)

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Ahora que ya no sé si son la una
o las dos o la tres,
luna menguante casi,
casi domingo en cama;
ahora que te adormeces
mientras por la ventana
se filtran los efluvios del botellón cercano;
ahora, con el estruendo de la Eroica
corriendo por mis venas;
ahora, que ya te duermes mientras velo,
ahora,
precisamente ahora,
no quiero cambiar nada. Ni el horario.
Ya veremos mañana. Es decir,
hoy.

No descarto que quiera
cambiar todos los cambios que nos venden
con premeditación y alevosía.
Ahora, precisamente ahora
que no sé qué hora es,
tengo la sensación de que me están tomando
por idiota.

Yo sé medir el tiempo sin agujas.


(lo que queda). Miguel Hernández cantado hace años

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Disculpen las molestias. Esta grabación data del año 1993 (la música es del 72, creo) y está hecha en directo durante un concierto-homenaje a Miguel Hernández celebrado en el Salón Chamartín (entonces no había aniversarios ni nada de eso), con teclados caseros, baterías de chiste y ruidos que allí quedaron. Pero hoy lo he rescatado buscando como un loco en mis viejos archivos analógicos porque, hoy sí, 30 de octubre, se celebra el centenario del nacimiento de este poeta admirable. Y qué mejor que cantar: "cantando espero a la muerte que hay ruiseñores que cantan..." Ahi queda este remake con dos sonetos y el magnífico menos tu vientre*
.



Te me mueres de casta y de sencilla,
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.

Yo te libé la flor de la mejilla
y desde aqule dulcísimo suceso
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.

El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.

Y sin dormir amor, celosamente,
me vigilas la boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie ni desmande.

***

Yo sé que ver y oír a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría,
como un mar meridiano a una bahía
esquiva, cejijunta y desolada.

Lo que he sufrido y nada, todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir, el rigor de esta agonía
de abocarme y ver piedra en tu mirada.

Me callaré, me apartaré, si puedo,
con mi pena constante, instante, plena,
adonde ni has de oírme ni he de verte.

Me voy, amor, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.

***

Menos tu vientre,
todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
todo es oculto.
Menos tu vientre,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.

*La sesión se inició con un poema de Jaime Gil de Biedma que no me ha parecido oportuno cortar.

viernes, 29 de octubre de 2010

ella (11)

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Siempre te pienso
andrómeda, galaxia.
Vivo en tu olvido.

---

La sola fuente
en que lavé mis ojos,
tú. Ya soy cántaro.

---

En tu rompiente
encallaron mis lágrimas.
Hoy no te lloro.

---

Lobo tú, mía.
Cerebro desgajado,
loco de ti.

jueves, 28 de octubre de 2010

Sofía Serra: hoy en Los Diablos.

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Esta tarde, en los Diablos Azules, Sofía Serra presenta su poemario La Presencia por la Ausencia. Poeta andaluza (y gran fotógrafa) que frecuenta poco los foros del foro, me ha honrado invitándome a participar en esta presentación con la lectura de algún poema, junto con Aarón García Peña, Eva Márquez, Santiago Tena y Ada Menéndez. Allí estaremos.

No he leído aún el libro, así que poco puedo decir de él. Sí he seguido su andadura y he visto algunos poemas que se recogen en La Presencia por la Ausencia. Una poética con un sello muy personal, un lenguaje deslumbrante y un manejo de la metrica que me encanta. Espero a la lectura para dejar aquí una muestra. Mientras tanto, quede el cartelito.