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Disculpen las molestias. Esta grabación data del año 1993 (la música es del 72, creo) y está hecha en directo durante un concierto-homenaje a Miguel Hernández celebrado en el Salón Chamartín (entonces no había aniversarios ni nada de eso), con teclados caseros, baterías de chiste y ruidos que allí quedaron. Pero hoy lo he rescatado buscando como un loco en mis viejos archivos analógicos porque, hoy sí, 30 de octubre, se celebra el centenario del nacimiento de este poeta admirable. Y qué mejor que cantar: "cantando espero a la muerte que hay ruiseñores que cantan..." Ahi queda este remake con dos sonetos y el magnífico menos tu vientre*
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Te me mueres de casta y de sencilla,
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.
Yo te libé la flor de la mejilla
y desde aqule dulcísimo suceso
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.
El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.
Y sin dormir amor, celosamente,
me vigilas la boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie ni desmande.
***
Yo sé que ver y oír a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría,
como un mar meridiano a una bahía
esquiva, cejijunta y desolada.
Lo que he sufrido y nada, todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir, el rigor de esta agonía
de abocarme y ver piedra en tu mirada.
Me callaré, me apartaré, si puedo,
con mi pena constante, instante, plena,
adonde ni has de oírme ni he de verte.
Me voy, amor, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.
***
Menos tu vientre,
todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
todo es oculto.
Menos tu vientre,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.
*La sesión se inició con un poema de Jaime Gil de Biedma que no me ha parecido oportuno cortar.