domingo, 31 de octubre de 2010

(lo que queda). José Zorrilla

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Doña Inés.


Fantasmas, desvaneceos;
su fe nos salva ...; volveos
a vuestros sepulcros, pues.
La voluntad de Dios es;
de mi alma con la amargura
purifiqué un alma impura,
y Dios concedió a mi afán
la salvación de Don Juan
al pie de la sepultura.

Don Juan.

¡Inés de mi corazón!

Doña Inés.

Yo mi alma he dado por ti,
y Dios te otorga por mí
tu dudosa salvación.
Misterio que es comprensión
no cabe de criatura,
y sólo en vida más pura
los justos comprenderán
que el amor salvó a don Juan
al pie de la sepultura.

Cesad, cantos funerales,
                                               (Cesa la música y salmodia)
callad, mortuorias campanas;
                                                (Dejan de tocar a muerto)
ocupad, sombras livianas,
vuestras urnas sepulcrales;
                                               (Vuelven los esqueletos a sus tumbas, que se cierran)
volved a los pedestales,
animadas esculturas;
                                               (Vuelven las estatuas a sus lugares)
y las celestes venturas
en que los justos están
empiecen para don Juan
en las mismas sepulturas.

(Las flores se abren y dan paso a varios angelitos, que rodean a doña Inés y a don Juan, derramando sobre ellos flores y perfumes, y al son de una música dulce y lejana se ilumina el teatro con luz de aurora. Doña Inés cae sobre un lecho de flores, que quedará a la vista, en lugar de su tumba, que desaparece).

ESCENA ÚLTIMA

Don Juan.

¡Clemente Dios, gloria a Ti!
Mañana a los sevillanos
aterrará el creer que a manos
de mis víctimas caí.
Mas es justo, quede aquí
al universo notorio
que, pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia
el Dios de don Juan Tenorio.

(Cae don Juan a los pies de doña Inés, y mueren ambos. De sus bocas salen sus almas, representadas en dos brillantes llamas, que se pierden en el espacio al son de la música. Cae el telón).

sábado, 30 de octubre de 2010

se atrasa el reloj (R)

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Ahora que ya no sé si son la una
o las dos o la tres,
luna menguante casi,
casi domingo en cama;
ahora que te adormeces
mientras por la ventana
se filtran los efluvios del botellón cercano;
ahora, con el estruendo de la Eroica
corriendo por mis venas;
ahora, que ya te duermes mientras velo,
ahora,
precisamente ahora,
no quiero cambiar nada. Ni el horario.
Ya veremos mañana. Es decir,
hoy.

No descarto que quiera
cambiar todos los cambios que nos venden
con premeditación y alevosía.
Ahora, precisamente ahora
que no sé qué hora es,
tengo la sensación de que me están tomando
por idiota.

Yo sé medir el tiempo sin agujas.


(lo que queda). Miguel Hernández cantado hace años

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Disculpen las molestias. Esta grabación data del año 1993 (la música es del 72, creo) y está hecha en directo durante un concierto-homenaje a Miguel Hernández celebrado en el Salón Chamartín (entonces no había aniversarios ni nada de eso), con teclados caseros, baterías de chiste y ruidos que allí quedaron. Pero hoy lo he rescatado buscando como un loco en mis viejos archivos analógicos porque, hoy sí, 30 de octubre, se celebra el centenario del nacimiento de este poeta admirable. Y qué mejor que cantar: "cantando espero a la muerte que hay ruiseñores que cantan..." Ahi queda este remake con dos sonetos y el magnífico menos tu vientre*
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Te me mueres de casta y de sencilla,
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.

Yo te libé la flor de la mejilla
y desde aqule dulcísimo suceso
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.

El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.

Y sin dormir amor, celosamente,
me vigilas la boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie ni desmande.

***

Yo sé que ver y oír a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría,
como un mar meridiano a una bahía
esquiva, cejijunta y desolada.

Lo que he sufrido y nada, todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir, el rigor de esta agonía
de abocarme y ver piedra en tu mirada.

Me callaré, me apartaré, si puedo,
con mi pena constante, instante, plena,
adonde ni has de oírme ni he de verte.

Me voy, amor, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.

***

Menos tu vientre,
todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
todo es oculto.
Menos tu vientre,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.

*La sesión se inició con un poema de Jaime Gil de Biedma que no me ha parecido oportuno cortar.

viernes, 29 de octubre de 2010

ella (11)

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Siempre te pienso
andrómeda, galaxia.
Vivo en tu olvido.

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La sola fuente
en que lavé mis ojos,
tú. Ya soy cántaro.

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En tu rompiente
encallaron mis lágrimas.
Hoy no te lloro.

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Lobo tú, mía.
Cerebro desgajado,
loco de ti.

jueves, 28 de octubre de 2010

Sofía Serra: hoy en Los Diablos.

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Esta tarde, en los Diablos Azules, Sofía Serra presenta su poemario La Presencia por la Ausencia. Poeta andaluza (y gran fotógrafa) que frecuenta poco los foros del foro, me ha honrado invitándome a participar en esta presentación con la lectura de algún poema, junto con Aarón García Peña, Eva Márquez, Santiago Tena y Ada Menéndez. Allí estaremos.

No he leído aún el libro, así que poco puedo decir de él. Sí he seguido su andadura y he visto algunos poemas que se recogen en La Presencia por la Ausencia. Una poética con un sello muy personal, un lenguaje deslumbrante y un manejo de la metrica que me encanta. Espero a la lectura para dejar aquí una muestra. Mientras tanto, quede el cartelito.




miércoles, 27 de octubre de 2010

(lo que queda). Jesús Arroyo

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¿Quién empujará la estela
donde la fiera pernocta?
Temo el momento de su mañana
si el rugido y su eco llenan el silencio
en el que ahora se ausenta.

¿Quién será el elegido para tal suplicio?
¿A qué hora despertará de su letargo?

La calma, protagonista en este día,
señala la zona del combate.
Moriremos todos si nada lo remedia.
Ella paseará sobre el espliego.


la fiera pernocta


(lo que queda). Rafael Soler

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Antes de la calma
perder el primer tren
un empleo algo de vista
el brío que otros lucen sin pudor

perder por más perder
los cuatro puntos cardinales el hábito de hablar
y la muela sana y diminuta que por todas masticaba

perderme así el suspiro que cambiará mi vida


Uno quiere cambiar


Este poema de Rafael Soler está recogido en su libro Maneras de volver, que amablemente me ha dedicado “desde nuestro tiempo a destiempo compartido”.




martes, 26 de octubre de 2010

amor mudo

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Nunca hablaban de amor, sólo frotaban
sus dedos, uno a uno, austeramente,
casi todos los días,
y luego se dormían abrazados, amantes.

Nunca hablaban de amor,
se les perdió la voz con tanta guerra.

Cuando llegó el machete
les cercenó los dedos y el deseo.
Lo único que tenían.



domingo, 24 de octubre de 2010

craso (R)

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me empatraña la ponzoña entre los intercostales impertérritos.

odalisca me adolezco en vaivenes virginales de vandálicas ventriscas. desparramo cualquier nombre por vitriólico que sea.

trago sátrapas

de colores inodoros trago sapos de sabor tirando a verde. reverbero cancerbero de rebaños en remesas de papeles.

tiro a dar.

la palúdica penuria del crepúsculo crepita sin corolas en su espita. occipucios  precipitan su orificio insoslayable. nanométrico el manómetro late latas lapidarias.

petrifica en parco gesto pendolario su andorrera camorrista sin pendones ni alipori en los barzones escandidos que apulgara.

Craso erró.

No todo es oro. Si lo tocas es peor.

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sábado, 23 de octubre de 2010

quien me entienda que me compre (R)

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me pican las costras por mucho que guste la sarna.
me pican me ensañan me come recome la ristra de cajas ajadas
que me reconcome. me pican me enfrasco me atasco me rasco
me subo a la parra me pongo antiparras.
la tela se ensaña variólica toda con los trampantojos.
se sube a las barbas el sórdido arácnido de espuerta en espuerta.

pica la picaña que aplica el verdugo con saña a destajo.
me pica. la peca me pica si peco me pica si poco no es mucho
no es nada bastante repican las cátaras tanto subterráneas
no hay nada a la vuelta de ninguna esquirla después de una vuelta
viene la otra vuelta y luego la concha del mar terregoso.
me paso de vueltas me paso de tuercas de paso al infierno.
Ya no hay purgatorio. Las pulgas no purgan condena.

Me pica la sarna, me pican los bichos.
No es verdad el dicho: por mucho que guste me sigue picando.
No sé si compensa tanta comezón.




viernes, 22 de octubre de 2010

Poemilla a B.B. Hoy, B.B. en Libertad 8.



Bárbara Butragueño, algunos de cuyos versos puse ayer aquí,  celebra sus cumpleaños recitando. El año pasado, en su anterior cumple, le hice un a modo de poema sobre unas palabras de Batania. Lo repito hoy. Porque hoy, sí, hoy, Bárbara estará con sus poemas en el Libertad 8 a las 20:00h, presentada por Batania y acompañada por sus amigos. Si buena es su poesía, oírla en su voz es una experiencia nueva, distinta. Yo, desde luego, no me lo pienso perder.


A b.b.

Yo a la Bárbara que ríe me la creo sólo a medias.

La he visto en otros locales con su sonrisa acordeona,
apoyándose primero en un codo y luego en otro,
jugar con sus deleitosos dientes de leche;
y la he visto
subir luego a los atriles, tomar el micro dramática-
mente ausente de seriedad
y, de pronto (yo no sé cómo explicarlo),
la he visto inmensa, solemne, sacando desde muy adentro
(no de las cuerdas vocales sino de a saber qué sótanos)
una voz perturbadora, dolorosa,
una voz a medias firme y a medias tambaleante,
despaciosa, atropellada, impropia del cuerpecillo
de ese gorrión con sombrero.

Y la he escuchado poemas de identidades sin vértebra,
versos encofrados hechos de escombros y barricadas,
pájaros ardiendo, pastos de cuerpos vacíos, donde
la mujer que sabe reniega de la que siente,
poemas
donde el otro deseado se transforma en unicornio.

Y la he visto bajar luego del atril ovacionada,
y la he vuelto a ver de nuevo sonriente cual peonza
o sacapuntas,

alegrando y alegrándose, y me he dicho,
me he dicho otra vez: qué miedo, qué miedo me da esta chica,
qué miedo dan los poetas que se van quitando capas
una a una, los que enseñan sus almenas putrefactas,
los que nos detallan todas las fases de su hundimiento.

Qué miedo:
porque a Bárbara, si ríe, me la creo a medias sólo,
sólo a medias, pero en cambio me la creo toda entera
cuando la escucho en sus versos o la tiemblo al recitar.





jueves, 21 de octubre de 2010

lo que queda (Bárbara Butragueño)

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Cada día despierto un poco más al fondo:
ordeno mis tareas, me desgrano en pequeños cometidos
que apuntalan mi existencia como si, a cada paso,
fuera a derrumbarse

pero hay algo errado en el batir del movimiento,
algo que me impide saborear gloriosa
mi pequeño abismo incontenible:

…………nada alcanza a curar la herida que te nombra
…………nada, y ni siquiera el óxido del tiempo,
…………te devuelve al lugar del que viniste.


* * *

No es que aún te quiera
es que no quererte
me resulta infinitamente,
una y mil veces,
más doloroso.


* * *


La niña de las puertas tiene pesadillas cada noche.
A veces, haciendo carne el pánico que la acecha insistente,
se despierta exhausta, quebrada como un junco, abierta de par en par.

Entonces, arropada por la crisálida humedecida que la vigilia ofrece,
comienza a recordar

y es, sin embargo, en el recuerdo
donde todos sus monstruos, juntos,
la devoran.

* * *

Quisiera arrancar, de una vez por todas,
ese odioso catálogo de pequeñas cosas
que te nombran en silencio, a cada paso.

Quisiera olvidar tu nombre y tu recuerdo,
la manera en que, incauto, te regalabas
a la más temible de las fieras,

borrar las noches que abandonábamos
a la intemperie, ajenas al amor que profesábamos


                      y que sólo exista, al fin, la herida abierta
                      una herida sin nombre ni sangre que la incendie.


* * *
J.


miércoles, 20 de octubre de 2010

corrido de Alfaro

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Hoy toca dar el cante.

MJ Romero, Alfaro, allá por el mes de junio, colgó de su blog "Cuanto sé de vos" una entrada con el título dicen ellos que dijo, yo solo transcribo como haría Ezra si pudiera.

Mi comentario fue: "que florezcan los capullos, que adornen luego las capillas, que mi flor preferida se llame podredumbre. Que la selva se espese". Y ella me respondió: "Jose Zúñiga, al releer tu comentario... parece la letra de un corrido mexicano, a lo Chavela Vargas..., hasta la oigo cantarlo con su voz". Y dije yo: "Pues por mí que no quede, cojo de aquí, de allá, de los tres ( Bego tanbién participó) y tenemos un esbozo de letra" ... Esta es la historia del

CORRIDO DE ALFARO

Que se adornen las capillas,
que florezcan los capullos,
que a mis flores preferidas
se las llame podredumbre.

Ya no tengo ni techumbre
para echarme un mero trago,
ni una mecha, ni una lumbre,
soy un pobre desgraciado.

Que se apaguen las estrellas,
que se pare el sol en seco,
que se callen los sinsontes.
Me quedé sin horizontes,
tú te fuiste y yo estoy muerto.

Soy un perro que no ladra
enterrado y desterrado,
te alejaste de mi lado
cuando más a gusto estaba.

Ahora vago entre la espesa
selva de mi desventura,
podredumbre pura y dura
es la flor de mi tristeza.

Que se apaguen las estrellas...




lunes, 18 de octubre de 2010

(lo que queda). Jaime Sabines

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Esta mañana imaginé mi muerte:
despeñado en el coche o de un balazo.
Me tuve lástima. Lloré por mi cadáver un buen rato.
Hablé, luego, de vacas, del gobierno,
de lo cara que cuesta ahora la vida,
y me sentí mejor, un poco bueno.
Iba a decirte que estoy realmente enfermo.
Como sin piel, herido por el aire,
herido por el sol, las palabras, los sueños.
Se me ha trepado en la nuca un cabrón diablo
y no me deja quieto.
Ulcerado, podrido, hay que vivir
a rastras, a gatas, apenas, como puedo.