domingo, 31 de enero de 2010

y la gente se queja

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Son mortaja. Las ojeras del mar de los sargazos son peces desarmados,

un recuerdo de astillas nunca fósiles. Se cierra el mar abierto,

la tierra prometida, las tablas del becerro,

el vellocino, dónde, dónde el arca.

Y dónde el paso del que escucha los golpes de la azada.


Y la gente se queja de su caja vacía.


Son mortaja, ataúd esas piernas

cuyos calambres también son o serán

pasto y recuerdo de algún ejecutado en la cárcel de Arkansas
entre aplausos y vítores de las víctimas crueles,

de los crueles verdugos, de los negros, los blancos, los presos y guardianes,

qué más da, en el revuelo qué más dará, todos somos iguales más o menos,

todos, menos cuando nacemos, que no somos iguales ni distintos aunque lloremos de forma diferente.


Y la caja se queja de su gente vacía.


Tu boca, tus arcángeles ciegos,

dónde fueron los pífanos de las puertas del cielo, de mi cielo.

Eres mortaja de todas las mortajas

sin tan siquiera huellas sobre tu manto oscuro.

Adónde llevas, dime, qué paralelos tienen tus paredes.

No hay luz aunque deslumbre tu blanca palidez.

No hay belleza ninguna en la melancolía de tus bancos.


Y la caja se gente de su queja vacía.


Tres bancos, un rebaño y millones de copas.

Ni una sencilla cúpula que tú dirías, Leilah,

lo dijo Leilah, blanca, hermosa, ella sí inmaculada:

esta ciudad ha muerto envuelta en catedrales.

No hay tristeza en su muerte, ni hay misterio.


Y la gente se queja en su caja de pino.

sábado, 30 de enero de 2010

todo a cien

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Tengo una almohada verde.

Dos mariposas.

Tres vecinos.

Cuarto quesadas.

Cinco tonterías.

Seis calimochos.

Siete aventuras.

Ocho traidores.

Nueve puñales.

Diez centenos.

Once marimorenas.

Doce pajas.

Trece da mala suerte.

Catorce llagas.

Quince paredes rotas.

Dieciséis ínfulas.

Diecisiete tubérculos.

Dieciocho penitencias.

Diecinueve sentencias pendientes de cumplir en búsqueda y captura.

Veinte jirones de piel a las espaldas.

Veintiún releches.

Veintidós cementerios que me esperan.

Veintitrés aventuras por vivir o vividas que eso nunca se sabe.

Veinticuatro sandungas a la luna de ayer.

Veinticinco novelas que dejé de leer.

Veintiseis cánticos medio religiosos que son algo paganos pero míos.

Veinsiete calzones.

Veintiocho bizcochos, no diga que no es fácil.

Veintinueve te espero sentado en la escalera de mañana será.

Treinta casi no pasa.

Treintaiuna montañas de esas mágicas pendientes de escalar.

Treintaidos madreselvas marchitas en el nicho de mi abuela.

Treintaitres alcachofas en la baca del coche.

Treintaicuatro dibujos en la pared del dormitorio a medias de dormir y pintar.

Treintaicinco calambres que dan asco.

Treintaiseis yo te quiero tanto tanto mi vida.

Treintaisiete mentiras.

Treintaiocho novenas por la virgen santísima.

Treintainueve escalones.

Cuarenta muertos míos a la espalda del que tenga espaldas.

Cuarentaiun pateras costas las de levante playas las de Albacete.

Cuarentaidos extremos que velar.

Cuarentaitres veladas debajo de la alfombra.

Cuarentaicuatro limpiabotas que me roban hasta los calcetines.

Cuarentaicinco bazares de Estambul.

Cuarentaiseis estrellas de oriente o de occidente estoy algo confuso.

Cuarentaisiete cantamañanas que me dan la tabarra mientras duermo o pretendo dormir.

Cuarentaiocho sábanas de olor a barbacoa.

Cuarentainueve espíritus con tuberculosis.

Cincuenta ya lo sé.

Cincuentaiuna sabias balas babas bravas.

Cincuentaidos los tuve.

Cincuentaitres también .

Cincuentaicuatro y ahí te las den todas.

Cincuentaicinco dólares.

Cincuentaiseis alcázares.

Cincuentaisiete rabadillas.

Cincuentaiocho alcantarillas por asombro.

Cincuentainueve válgame dios.

Sesenta años.

Sesentaiuno no me los quita nadie y lo que queda.

Sesentaidos que lo baile que lo baile que lo deje de bailar.

Sesentaitres que ya me lo dirás cuando te lleguen si merece la pena.

Sesentaicuatro que me la refanfinflan.

Sesentaicinco que tendría que ser la edad de los misterios pero me da que no.

Sesentaiseis que es pura sementera a la luz de tu vientre.

Sesentaisiete que me da mucha risa.

Sesentaiocho casos.

Sesentainueve ya.

Setenta me va a dar un ataque de vacile de los que no se paran fácilmente.

Setentaiuno dice word que no existe por más que yo barrunte que tienen que existir y de hecho existen porque si no que se lo digan a mi tía.

Setentaidos las penas nuevamente.

Setentaitres la muerte de mi padre.

Setentaicuatro que te den.

Setentaicinco nunca.

Setentaitaiseis qué risa.

Setentaisiete yo te los regalo.

Setentaiocho tiene un no sé qué con un siete y un ocho.

Setentainueve sombras del ciprés la sombra del ciprés es alargada nada el jarama la caída la peste le deuxiéme sexe

Ochenta Sartre que risa con sus gafas de gafe.

Ochentaiuno como que me parto.

Ochentaidos los que se murieron y resucitaron de entre los muertos kirie leyson amen.

Ochentaitres jajajajaja.

Ochentaicuatro ya me estoy cansando.

Ochentaicinco redes más bien sin alcahuetas.

Ochentaiseis risas que pesan tanto que me hunden si remedio en el fondo del mar.

Ochentaisiete no me da la gana.

Ochentaiocho ochenta y ochos.

Ochentainueve matarile rile rile.

Noventa dónde están la llaves.

Noventaiuna la hendidura.

Noventaidos espuelas de las últimas.

Noventaitres carracas, caracolas que cuando me las pongo cerca de la oreja suenan a mar pero me engañan.

Noventaicuatro búlgaros errantes como si fueran holandeses, almejas en mi mano.

Noventaicinco ultramarinos con pimienta, sal, agua de rosas, lentejas, jabón de madreselvas, calientapollas, esparadrapos, botes de pintura y muchas cosas más.

Noventaiseis calzones colgados del tendal mientras protestan todos los vecinos de este patio que no es patio ni cosa alguna que se le parezca vaya ni por asomo y eso que nos colgamos todas las mañanas en el patio de luces.

Noventaisiete noches de colgaos, de colchas que no alcanzan a cubrir tus vergüenzas ni las mías.


Noventaiocho altares apartados por si generaciones.

Noventainueve espantos.

Cien no, no, que no voy a llegar a todo junto por mucho que me junten las estrellas y quieran estrellarme cuando aparezca enfrentre de la casa la cara de tu muerte.

No, cien no.

soflama

Te gustará saber que tengo entre los bazos brazos, brezos sarmentosos que acunan, que recogen los barquitos de vela y tres gorriones muertos de amargura sin trinos y sin tino que dejaste en su jaula entre las nubes de humo de nuestros lagrimones altaneros cuando saliste envuelta en todos los harapos que a través de los años has ido acumulando en las rebajas esas que anuncian primaveras o veranos pero no acaban de tachar la etiqueta de los muertos de hambre que se mueren sin ton ni son ni lágrimas ni moscas ni ataduras ni vendas ni alacranes ni yodo ni veneno ni alfombras ni calandrias ni nombre. Ni nombre, te gustará saber que tienen una historia que contar, que mañana yo voy a hacer que escuches entre los altavoces del metrónomo la infamia tan estúpida como que estoy saliendo de la mierda, del cubo de basura que somos, que nos somos, que nos hacen, que hacemos, te gustará, seguro que estarás encantada de morirte de asco. O al menos de morirte cuando leas mi esquela en los periódicos. Viva España.

viernes, 29 de enero de 2010

en la barra

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Estoy aquí, sentado ante esta barra
donde ya no me queda ni un borracho
ni un sereno ni nada, ni un mal cacho
de bufanda en el cuello. Mi zamarra

de cuero gris también se ha ido de farra.
Sólo queda una rubia, un mamarracho
que a estas horas se ofrece sin empacho:
¿Un polvo, caballero? , en plan macarra.

Me miro en el espejo. Qué cansina
la mirada que miro, cuánto triste
ese fondo de armario en la retina.

Así mis noches desde que te fuiste.
Cuelgo mis huesos en cualquier cantina.
Bebo vientos de un cuerpo que no existe.

jueves, 28 de enero de 2010

La Vida Rima y su soneto semanal

El blog de LVR, bueno, su responsable, que no es otro que el bueno de Dani Orviz, además de informarnos y divertirnos con su tira semanal, ha decidido publicar sonetos con la misma periodicidad. El otro día me tocó a mí, con este texto que, aunque ya publiqué en otro momento acompañado de algunos otros, parece que tiene ahora su espacio en solitario. Seguiré mandando sonetos al blog vidarrimense, soy muy sonetero.

A LA MANERA DE SARMENTERO, POETA Y CABALLERO, por José Zúñiga.


Si quieres que lo quiera yo lo quiero
porque tienes el alma de madera,
de madera de quiero y no te quiero:
no basta decir basta a tu manera.

Hasta que no lo quieras no lo quiero
y no lo querré nunca hasta que quiera
querer como se quiere a un cenicero,
como al humo o un tuerto: una quimera.

M e alejaré de ti mientras te acercas
a las aladas almas de las rosas
que se llenan de invierno en primavera.

Seré tornillo donde tú eres tuercas.
Troquelaré tus dardos en la espera.
Lo que espero de ti son otras cosas.

miércoles, 27 de enero de 2010

en la entraña

Versos que surgieron sobre las palabras
vertidas en un comentario por Rafael Arenas

Y vuelvo a la entraña, esa entraña
que no ha visto nadie.
El fuego y el frío y el frío
y el fuego y la entraña…

Y vuelvo a la entraña.
Se esparcen cadáveres
de ciervos en la roca blanca.
Se esparcen cadáveres
de ciervos que nunca nacieron.
Se esparcen cadáveres
de ciervos apátridas, huérfanos,
ciervos ateridos,
ciervos condenados a nunca pudrirse,
a no gozar nunca la suerte
de descomponerse.

Y vuelvo a la entraña
como quien retorna
a su acogedora nada regresiva,
carne putrefacta, sólida estulticia
la nada, la nada que impide
ser hueso en la llama. Nunca llegaremos
al polvo, nunca seré polvo
vuelto al polvo, nunca.

Y vuelvo a la entraña.
Tan sólo gusanos sobre los cadáveres,
los ojos abiertos de los ciervos fríos,
los que se lanzaron, ingenuos,
a la llama ardiente
que hablaba en la zarza.

Y vuelvo a la entraña, esa entraña
que no ha visto nadie.
El fuego y el frío y el frío
y el fuego y la entraña…
¿De qué otra manera se puede
hablar de la muerte?

martes, 26 de enero de 2010

en la zarza

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Ahora enfilo la llama,
hacia la entraña vuelvo, animal
entre los animales retorno a la caverna,
vuelvo a la entraña blanca
donde se han recogido tantos ciervos
y yo desnudo, fría tú,
piedra tú, hueso tú, sí,
alimaña entre las alimañas.

No apartes el cuchillo,
ya es la llama erección entre las zarzas.

lunes, 25 de enero de 2010

por todos los dichos

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Parbleu!,
tremendo error,
he confundido el culo con las témporas,
me he hecho un lío
entre el tocino y la velocidad,
he madrugado
y aún estoy esperando a que amanezca,
no más pronto o más tarde,
simplemente a que salga
el sol por Antequera,
un sol al que arrimarme si resulta
ser el que más calienta,
si no habrá que arrimarse
el ascua a la sardina,
he nadado y he guardado la ropa,
vano empeño, un decir,
ni las botas me quedan
y aún ando boqueando porque no sé nadar.

Mejor me callo, digo, porque dicen
que no entran moscas si la boca cierras,
aunque digan después: si no te arriesgas
no cruzarás la mar.
Parbleu!, y a buenas horas, mangas verdes.

Y luego dicen que el pescado es caro.

domingo, 24 de enero de 2010

desavenencia

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Después de quince años de sana convivencia
me dijo hasta mañana,
no volvió a saludarme,
tampoco dijo adiós o buenas noches,
tan sólo hasta mañana; y hasta hoy,
no volvió a saludarme,
se hizo dueña de todo,
de la casa, la cama, las ventanas,
las cenefas,
la alfombra, el desvarío,
las llaves de mi coche, eso sí me jodió,
mis ahorros en ese coche nuevo
que ella no deseaba, da igual,
se lo quedó también .

Casi pasaron otros quince años
hasta que me di cuenta
de todo, o sea, de que había
dicho aquél hasta mañana
a otro tipo, no a mí,
pensé que era un capricho de los suyos
cuando tras el saludo me dijo:
hoy duermes con el perro. Ja.

Ahora estoy con los pájaros,
salto de árbol en árbol,
bueno, si es que se puede llamar árbol
a este barbecho
en que se ha convertido el jardín de la casa,
y el perro se murió, supongo que de hambre,
de pena no, a mí no me quería; él, tampoco.

Mi ex-mujer amamanta dos o tres mamoncillos,
de dónde habrán salido, me pregunto,
los míos ya se fueron,
un muchacho solícito se acerca hasta mi rama
y pregunta sin sorna: cómo vamos.
Debe ser el amante.
Llevo bastante tiempo, ya te digo,
un tanto despistado, no me entero de nada.

sábado, 23 de enero de 2010

"Patrias Parias", mi nuevo libro en Argentina


Jose! feliz año nuevo y feliz nacimiento de Patrias Parias!!Adjunto unas primeras fotos, que saqué con mi teléfono móvil porque no encuentro ahora el cargador de batería de la máquina fotográfica, pero te las quería mostrar y decir que ya estaban..! y creo que salieron muy bien.






viernes, 22 de enero de 2010

mueren

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Ya estoy harto
de que todos se mueran
y a los que no, los maten.



"Lo que queda" http://jlzuni.blogspot.com/

rigor mortis

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Ahora mismo mismísimo
se está muriendo el mundo.

Ahorísima me importa
muy poco, la verdad.

Seré un tanto insensible,
ahora tan sólo pienso
en tres amigos míos
que se me están muriendo

aquí, a mi lado.

secuela manriqueña

.
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ni todos los sauces lloran
ni viaja siempre la muerte
con guadaña
ni avisa el sepulturero
ni añoran los ataúdes
cementerios
tañen a muerto en las altas
espadañas las campanas
cuando quieren
las cigüeñas van y vienen
de París a Barcelona
en jet privado

el plomo lastra sus alas
el hatillo de sus picos
va preñado
de opúsculos fecundados
en cristal in vitro en vidrio
en castellano.


"Lo que queda"http://jlzuni.blogspot.com/

jueves, 21 de enero de 2010

Dando caña: intemporáneos

Giovanni, Hasier, Jose. Presentados por Batania, que promete dar caña.
Un limeño que se afirma en sus hondas raíces y ramifica luego sus ramas por doquier. Un euskaldun navarro que aflora en cada verso la identidad de un pueblo que vive siempre al filo. Y un cántabro que vuelve al mar desde cualquier estepa mesetaria para ahogarse o vivirse entre las olas.

Hoy, en el Entrelíneas Librebar de Marta y Richard.


Cartel: Zuri Negrín