lunes, 9 de noviembre de 2009

desleído

Ayer me desleí
como un azucarillo en aguardiente
sobre la tarde de hojarascas sucias.
De golpe se esfumaron de mi mente
metros de estantería, ni una sola novela,
ni un relato, ni un verso ni una letra:
todo se diluyó en un decir amén.

He desleído todas las palabras
y con ellas yo mismo me he disuelto.

domingo, 8 de noviembre de 2009

poesía al spray: relamido








Lima lejana.

luce la lumbre
lamentos lúgubres.
las lagartijas
lamen las losas.
láminas. leña.
lejos, la luna.
la lona, lejos.

lágrimas leves.

sábado, 7 de noviembre de 2009

poética

.
.
La poesía

es un arma

cargada

de cagadas.


lo que queda:
"http://jlzuni.blogspot.com/

viernes, 6 de noviembre de 2009

somos muy raros, 8: cadáveres plastinados

El Tribunal Administrativo de Augsburgo,
al sur de Alemania,
ha prohibido al polémico médico
alemán Gunther von Hagens
exhibir una pareja de cadáveres
plastinados practicando sexo
en la muestra "El ciclo de la vida".

Tomando como punto de partida
unos 200 cadáveres humanos,
la exposición traza un recorrido
minucioso por los entresijos
de la anatomía humana,
desde la concepción
de la vida, con el acto sexual,
hasta la muerte.
El sistema nervioso al completo,
el esqueleto, las arterias,
el cerebro, fragmentos de placenta,
huesos de cráneos, de pies o de caderas,
e incluso órganos con patologías
tales como fetos con hidrocefalia
o tumores, han sido
plastinados para esa muestra.

Plastinar un cadáver por completo
lleva alrededor de 1.500 horas



El País, 4 de septiembre de 2009
.


jueves, 5 de noviembre de 2009

protocolos

Hace, como W.
Benjamín, protocolos.
A las once se pincha
a las once y diez nada
a las doce describe
unos paisajes
a las cero dos duerme
a las cero tres muere
al alba resucita.
A las doce se casa
ante notario.
Blande el glande.
Se ausenta de la boda
le espera la impaciencia
y otra vez el pinchazo.


Lo que queda:
http://jlzuni.blogspot.com/

miércoles, 4 de noviembre de 2009

seré escueto

Estoy hasta el gorro de muchas cosas.
También de los blogs.
Un día de estos abro otro.

martes, 3 de noviembre de 2009

un buen día

.

hoy
salieron goteras en el techo
del vecino de abajo.

hoy
mis muchas heridas reventaron
todas al mismo tiempo.

hoy
llamé al fontanero y nadie vino,
ni siquiera el rumano.

hoy
he sentido pústulas rabiosas
brincarme por la piel.

hoy
me dieron dos ostias sin buscarlo
y me quedé tan pancho.

hoy
fui a por pan y no quedaba pan
en el supermercado.

hoy
doblé la rodilla frente al fuerte
tragándome la bilis.

hoy
abrí la botella que guardaba
y era todo vinagre.

Hoy, al fin hoy,
he pasado un buen día
sabiendo lo que es bueno.

lunes, 2 de noviembre de 2009

sin contrición

Vivía,

por decir algo
diré
que vivía,

joder,
enfrente de mi casa
entre cartones
y alguna manta vieja,
a la puerta de un banco
(algo muy propio).

Era

bastante joven
aunque no pareciera
serlo tanto
con la piel arrugada,
acartonada,
triste
y unos dientes
que nunca parecieron
haber mamado leche.

Dormía

por las tardes,
nunca supe
qué hizo
por las mañanas.


Me saludaba

a veces, nunca
si pasaba
con alguien,
sólo
si iba solo.

Me daba

pena
pero también rabia,
joder,
no soportaba
la mierda, la miseria
apuntando a mis ojos.

Murió.

No me enteré por nadie,
casi nadie lo supo,
ni siquiera la pasma
hizo pesquisas.

Yo lo sé
porque no pude más
con tanta infamia

y puse

fin a sus días
con cariño.

domingo, 1 de noviembre de 2009

deudos

Tomad, idos con dios: ya os he pagado,
todo cuanto os debía, quiero ahora
tan sólo estar tranquilo; ya es otoño
–estación tan propicia a los engaños–
y necesito un poco de reposo.
En noviembre se escapan de sus tumbas
los muertos que llevamos a la espalda
–a qué viene el revuelo, yo no he muerto–,
idos con dios antes de arrepentiros,
que ya no sé si tengo entre las manos,
un cáliz, un proyecto o una copa.

Idos en paz, dejad que por entero
apure los instantes, gota a gota,
que me quedan. La vida, vieja inútil,
no transige jugar con el dolor,
a la primera sangre o a la última
es un juego perdido de antemano.
Idos en paz, que no ha de salir nadie
indemne de este juego otoñal.
Herid a las abuelas y a las madres,
herid a vuestros hijos con un tajo,
que brillen sus cabezas y sus vísceras
a la luz cenital, no gana nadie,
todos saldremos arruinados. Idos.

Idos con dios y en paz, dejadme solo
amigos míos, agradezco el gesto
pero mejor sería si os largarais
para no volver nunca. La vida... Adiós,
idos con dios, creo que os he pagado
más de lo que debía: sois mis deudos
ahora.

difuntos

.
Por la mañana miro las esquelas
y me enamoro de los muertos.
Los periódicos dicen que murieron
de muerte natural, sin indulgencia.
Con naturalidad pienso en sus ojos
bajo tierra, felices en su muerte,
ausentes al dolor. Y los envidio.

sábado, 31 de octubre de 2009

ella

A María Socorro Luis, maestra en haikus


Ella va y viene.
Alguna vez se queda.
Hace esto sola.

***

Los muslos prietos
cegaron su mirada.
Vaga cansado.

***

Su lengua lame
naturalezas muertas:
carne de caza.


***

Cuando las lluvias
el ardor es deseo.
Huele a humedad.



lo que queda:
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viernes, 30 de octubre de 2009

Craso erró

.

A Bibiana Poveda

me empatraña la ponzoña entre los intercostales impertérritos. odalisca me adolezco en vaivenes virginales de vandálicas ventriscas.
desparramo cualquier nombre por vitriólico que sea. trago sátrapas
de colores inodoros trago sapos de sabor tirando a verde.
reverbero
cancerbero de rebaños en remesas de papeles.
.
tiro a dar.

la palúdica penuria del crepúsculo crepita
sin corolas en su espita. occipucios sedicentes.
armatostes calimoches con escudo hasta en los dientes
precipitan su orificio insoslayable.
nanométrico el manómetro late latas lapidarias.
petifrica un parco gesto pendolario en su andorrera camorrista sin pendones
ni alipori en los barzones escandidos que apulgara.




.
Craso erró.

No todo es oro. Si lo tocas es peor.
.

jueves, 29 de octubre de 2009

sobre los sueños

.

Artemidoro de Daldis visitó recónditos lugares
recopilando sueños. Llegó a reunir
más de 3.000

.

miércoles, 28 de octubre de 2009

estrés

Por la mañana pienso en el tiempo
y por la noche pienso en el tiempo.
Cuando despierto, empiezo a cavilar
sobre cuánto me queda todavía
para pasar el día, me levanto,
tomo mi cafelito, cuánto
me llevará ducharme y afeitarme,
cuánto escoger corbata y atavíos
uniformarios, grises o azules siempre.


Luego, tras anudarme mal
la soga al cuello, me asomo a la terraza
para allí sopesar no si me tiro o no
(que también podría ser),
si no si es tiempo de mudanza o no,
(que no lo es nunca).
Miro el reloj y es tarde (lo sé aunque está parado),
el ascensor no acaba de llegar,
si bajo andando me fumo un cigarrillo
y hago los ejercicios cotidianos,
así ganamos tiempo.
Llegado a ras de suelo, me planteo
el dilema de siempre, bus o Metro,
oteo el horizonte, no hay ni atisbo
de techo azul o rojo,
hoy va de Metro, digo (ya hablo solo),
cojo el móvil, carajo,
se me olvidó cargarlo.

Compro el periódico en el kiosco,
lo tiro en el primer contenedor que encuentro
como todos los días, total,
cuándo voy a leerlo,
esta vez es la última. La boca,
las tripas, los andenes, corro,
oigo que llega ya, no, es
el otro sentido, me equivoco,
vuelvo a subir las escaleras,
llega, oigo que llega, yo soy
el que no llega, el tren va a efectuar
su entrada en la estación,
maldita sea, hoy voy a llegar tarde.

Puede que los relojes del Metro no funcionen.
Ay, no, descubro que es ya casi lo único
que funciona en el Metro. Desde luego,
mejor que mi reloj, que está sin pilas,
que llevo dos semanas para acercarme
a una tienda chinos a por pilas,
para acercarme no, que paso cerca,
para entrar, y esperar, y preguntar
y salir escopetado, que no llego.


...Como con los zapatos, es lo mismo
tener un agujero o medias suelas, los
calcetines directamente a la basura,
un día acabaré descalzo y adiós
a las miserias (digo ya a medio grito,
me van a traspasar esas miradas torvas).

Al fin. Al fin llego a la entrada
del caserón sombrío donde espero
pasar una jornada inapacible,
que eso ya me lo sé. Enciendo
(¿un cigarrillo?, no, que está prohibido)
mi ordenador última generación, recién
adjudicado en un concurso de voz y datos (sic),
abro el correo del día, nadie ha escrito
no tendrán tiempo para contestarme
(me digo), hace diez días que no sé de nadie.
Miro el reloj parado,
pregunto: alguna novedad,
escucho algo parecido a lo de siempre:
ninguna, y vuelvo a repetirme
que el sillón es incómodo y molesto
para las tantas horas que tengo que pasar
sentado, calentándolo.

Pienso en el tiempo que tengo por delante
y en qué voy a ocuparlo. El desayuno,
con sus porras o churros o tostadas,
los informes sobre los informes que hice
ayer. Las notas de respuesta sin nada,
no responden a nada. Se va el tiempo
en un ir y venir de incertidumbres:
¿llamo o no llamo?, ¿pienso o no pienso?,
¿escribo o no? Vislumbro
que no vale la pena ni pensar ni escribir,
así que voy al baño a ver si meo y,
entre tanto, alguien llama, podré decir así
que estoy reunido. Y es que lo estoy:
reunido con el tiempo y con las sombras,
que no vengan con leches. ¿Qué hora es?
Joder, no llego ni siquiera al baño,
vamos, que ni a mí mismo llego (bisbiseo).

[Pasó la noche entera.
Resucitó la muerte, ya se dijo,
en la música azul de los confines]

Y es que pienso en el tiempo, irremisiblemente,
por la mañana, y al mediodía
corre que te pillo, corre que te pillo,
llegaré a comer un caldito viudo,
mis verduras sanas, nada
mejor que una buena siesta,
no, sí, ya no hay tiempo, ¡Aajx...taxi!
(ya a grito pelado), a Sol, ya son las cinco,
las cinco en punto de la tarde para las seis.
A las siete vuelvo a mirar
el reloj parado, como a las ocho y media,
cuando llego, si llego tan temprano,
a mi casa abarrotada de plantas
y relojes, que ya marcan las nueve,
donde nadie me espera, donde habita el olvido
y el recuerdo. Donde transcurre el tiempo
lentamente, qué más quisiera yo.
No hay tiempo para nada. A cenar
y a la cama. Entre medias
me duermo unos segundos en la tele.

Y por la noche pienso en el tiempo,
mientras suenan teléfonos claramente
a destiempo, y ambulancias, y cánticos
que yo diría como de botellón, pero no digo.