martes, 13 de octubre de 2009

callejero, 18: plaza de Lavapies

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Fue con zapatos
y sin darse ni cuenta
volvió a pie suelto.


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lunes, 12 de octubre de 2009

callejero, 17: paseo de las Delicias

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No hubo ternura:
aquella caminata
fue de cuidado.


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domingo, 11 de octubre de 2009

callejero, 16: glorieta de Embajadores

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Hoy se reúnen
gentes de malvivir
donde antes duques.


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sábado, 10 de octubre de 2009

no me rindo

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Me crecen los enanos.

Estoy grabando un disco,
preparando conciertos,
haciendo bolos
por aquí y por allá,

promocionando
la venta de mi libro
(que, como es lo más lógico
recomiendo fervorosamente),
mis Ediciones del Primor me llevan
de cabeza, no escapan a la crisis.

Y yo me voy de viaje de recreo
para no enfurruñarme
aún más de lo que estoy.

Pero rendirse, nunca.
Ni tampoco engañar:
dejaré programadas
las entradas,
a ver si esto funciona.

Hasta la vuelta, pues.
Besos y abrazos,
y tenedlo en cuenta:
esto no es un poema.

Aunque esté en verso.

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obvios vs elípticos




Los poetas elípticos obviamente la tienen elíptica. Los obvios, por contra, la tienen sumamente obvia.

La tenemos buena.

Los poetas elípticos disparan con balas de plata sin romper las redes. Los obvios, con dardos disparan directos al cuerpo a ver cuántos meten.

La tenemos gorda.

Los poetas elípticos en vez de jugadas trenzan los bolillos, no como los obvios, que cargan con todas las cargas contra el delantero.

La tenemos floja.

Entre obvios y elípticos ya la hemos montado en el campo de Marte forjando la lucha sin tregua, la lid sin cuartel, la incruenta batalla.

La tenemos flácida.

Entre otros y unos me voy por las ramas, por las periferias, por la Vía Elípica.

Me duelen la muelas.

Me duelen las tripas, también las narices y las cicatrices, como las lombrices, como las actrices y las meretrices y las submatrices, también las perdices y los qué-me-dices y los vice-vices y los pontifices y los artifices y los papanatas y los indios y los indicios y las matronas y los patrones y los patricios y

hasta los gatos y los tímpanos.

Buena la hemos hecho.

viernes, 9 de octubre de 2009

sin pudor

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No, no soy pequeño,
soy minúsculo.
Lo digo con orgullo
precisamente ahora,
cuando están tan de moda
los tamaños del pene.

Pero yo estoy hablando del cerebro,
y no del mío, creo.


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jueves, 8 de octubre de 2009

reset

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Era todo muy triste, eso lo supe luego.

Íbamos al colegio con aquellos
pantalones tan cortos y una prenda algo extraña
con forma de corbata que se ataba
con una goma elástica. En el patio, el recreo
era un parque temático pero sin luz eléctrica.
Bailábamos peonzas, jugábamos al clavo,
a carreras de chapas que entonces cotizaban
tanto o más que un cincuentín de oro,
a veces al pañuelo, siempre al futbol
con balones de trapo, cada vez con un líder
por bando que era el rey de la fiesta.
Llovía sin parar, todos los días,
una lluvia tenaz, torpe, liviana,
que empapaba la ropa, los chalecos de lana
que mi madre tejía con orgullo de madre.

Todo era triste entonces, pero yo lo ignoraba,
yo era un niño feliz a pesar de los curas.
Era normal que cada invierno dieran
la vuelta a los abrigos, y cada primavera
una modista gorda, cantarina,
cambiara a las camisas los cuellos y los puños
desgastados. Los amigos
–ya nos vamos muriendo– eran algo intocable,
para toda la vida. En el cine estrenaban
una película cada dos o tres meses.
Y odiábamos la copla. Más que nada
porque no era sencillo odiar en aquel tiempo:
el odio era pecado y, aunque tampoco eso lo sabía,
te podía costar serios disgustos y algún año de cárcel.

Todo era triste, eso lo supe luego.

Todo era triste entonces y sigue siendo triste,
lo malo es que ahora sé lo que antes no sabía
y siento un malestar tripas adentro
cuando pienso los tiempos felices de mi infancia.
No puedo ser feliz. No quiero
haber sido feliz. Sigue lloviendo
y ahora el agua me cala hasta los huesos.
No tengo en la cabeza más que muertes
de efectos especiales,
algunos muertos vivos y una espesa
sensación de vacío. Muchas veces
me despierto en la noche envuelto en nieblas
de traición o de olvido. Me tomo dos pastillas
y me vuelvo a dormir; y me regreso

al patio del colegio, allí están todos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

leve digresión

Educar no es difícil, es estúpido.
De niño me enseñaron a ser bueno.
Por eso no lo soy. Enseñaré a mis hijos
a ser malos, malísimos.
Espero tener suerte y que ellos purguen
por todos mis pecados.



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martes, 6 de octubre de 2009

en tu sueño

Cuando te duermes, fumo
y me meto en tu sueño
sin que tú te des cuenta;
siempre que esto sucede
(suele ser cada noche)
se me llenan de estrépitos los huesos,

los fantasmas
que habitan nuestra casa
saltan en sus rincones
como diciendo: vamos.

Y yo me sumo a rigodón tan raro
trepando por las ramas
de todas tus arterias;
yo,
que nunca trepé,
lo hago en tu cuerpo, dentro
de tu cuerpo,
lleno de tu cuerpo, de ti,
mientras duermes.

Me agazapo en tu vientre.

Luego apago el cigarro
y comienzo a soñar
que tú me sueñas.

No que sueñas conmigo.




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lunes, 5 de octubre de 2009

somos muy raros, 7: se prohíbe besar

El Colegio Oficial de Médicos
de Madrid ha colgado en su fachada
una pancarta de 30 metros
con esta leyenda:

"No beses, no des
la mano, di
hola". En definitiva,

se nos exhorta a que imitemos
ese saludo japonés
que consiste en una leve
inclinación de cabeza,
y punto pelota.

Ésas son las prevenciones
fundamentales contra la gripe
A,
que, según todas las previsiones,
a-
tacará
a-
viesamente
tras
el verano.

Y también parece muy importante
lavarse las manos varias veces
al día. Muchas personas bordes
se van a poner de moda de inmediato
por obligación. Y la gente arisca.
Llegan tiempos de misantropía.

("Noli me tangere”,
dijo Jesucristo a María
Magdalena. Ésa podría
ser la consigna contra la gripe.

Para morirse de risa, sí,

pero es así).

El País 09/08/2009

domingo, 4 de octubre de 2009

hoy: árbol apadrina poema.

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Esta vez el otoño en vez de hojas
arrancará unos versos a los árboles.
Se llenarán las calles de poemas,
un grupo de lunáticos
hará que la mañana de domingo
se suba a las paredes
brincando contra el tedio,
contra todos los miedos.

Luego vendrá el equipo de limpieza
y con celo, con furia,
nos dejará las calles nuevamente

desnudas, sin poesía,
antes de recoger los botellones.
Habría que decirles
(cito a Juan Carlos Mestre):

“No lo tomen a mal,
pero aún quisiéramos pedirles una cosa,
mis viejos camaradas amigos de los árboles
acuérdense de nosotros cuando canten La Internacional”.

El domingo, colgada de poemas por Malasaña. Anímense.

sábado, 3 de octubre de 2009

grotesquidología

La teoría de la grotesquidad
(o grotesquidología) aún está por construir,
pero indagando un poco, o divagando,
pueden establecerse sus principios
más básicos. En buena teoría,
habrá que definir previamente el objeto:
¿Qué puede ser grotesco?
¿Una palabra ¿Un gesto? ?¿Un arañazo?
No: es mucho más grotesco
un Parlamento mudo.
La ética convertida en razones de Estado.
La estética en pelotas.
Una sonrisa malograda en rictus.
El jefe de la oposición.
Decir de entrada no, mas puede que,
quizás, ya lo veremos.
Grotescas son las tablas de input-output,
las banderas,
las bombas de racimo, los G-20.
Grotesco es ser (no ser) perdedores en todo
y encima sonreír. Contar conmigo.
Tener corazonadas.
Hacer la cuenta de la vieja y
sumar diez millones de votos
y otros tantos millones de parados.
Grotesco, en sumo grado,
es hacer las Américas y volver sin un duro.
Grotesco es trabajar. Grotesco jubilarse
sin tener ni siquiera un sueño en el bolsillo.
Grotescos son los saltos de alegría
cuando ganan los nuestros. Los nuestros
son grotescos. Grotesco es hacer cola,
como es grotesco el rímel si se corre.
Grotesco, en fin, amar un imposible
y proclamar que has consumado el acto.

La teoría de la grotesquidad propone
indagar los intentos fallidos de ser libre
por presumirse libre antes de tiempo,
y su metodológico instrumento
(que nada sabe
de condiciones objetivas) es,
de puro simple, creo yo, perfecto.

Pero qué tontería,
la teoría de la grotesquidad
anda buscando a un Einstein
y a mí me toca
decir que sí
mañana.

viernes, 2 de octubre de 2009

o no

Empiezo a pensar que no
pero un no que es no que sí
que puede ser un quizás

que no se ve
ni se intuye, que no huele
en las orquídeas auroras
calimochas del silencio

petrificado,
momificado en que sí,
tal vez puedo y que también
o no.


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jueves, 1 de octubre de 2009

Un nuevo libro: Tiempo a destiempo

Pues es lo que hay, amigos, y estoy contento. Este libro ha salido en parte gracias a vosotros. Y, si queréis, os dejo de forma totalmente impúdica el enlace donde de momento se puede adquirir. Y habra´premio (sorpresa! La verdad es que estas cosas me dan corte).


Hay un tiempo que pasa, como tal, y hay otro que se acompasa, se pasa con alguien o con algo. En la música hay tiempos en compases, pero si hablamos de climatología no hay, hace, buen tiempo o malo. Hay tantos tiempos que escribir sobre el tiempo puede llegar a ser un ejercicio casi metafísico.


José Luis Zúñiga, autor de este poemario, es muy consciente de la dificultad que conlleva expresar tan diversos conceptos. Y lo intenta al hilo de los cuatro epígrafes que lo vertebran (a la intemperie, contratiempo, fuera de ti, subversión…), diversos y, a la vez, entrelazados de forma tan sutil que pudiera parecer imperceptible. Tiempo a destiempo, finalista del primer concurso de poesía de la editorial Poesía Eres Tú, es, sin duda, una obra de madurez, cuyos recursos estilísticos no se atienen a modas ni ortodoxias más allá de lo que la propia voz poética le reclama al autor. En efecto, citando lafrase que abre el libro, escribir es un contratiempo.

EL AUTOR:

JOSÉ LUIS ZÚÑIGA (Torrelavega 1949). Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto y funcionario en activo. Ha publicado numerosos poemarios: A medio andar (1971), Presencia final (1990), Lugares (1997), Nombres propios (1997), Calma chicha (1999), La lluvia de los pájaros (2000), Libro defamilia (2001) y Peinarse cada día el corazón (2004).


Con el heterónimo de Jorge del Primor ha publicado también relatos cortos como Cuando íbamos al monte (1998) y Escrito con pluma (2002),vasí como el libro de poesía El grito del Taguloguta (2006). Entre una y otra cosa, el autor ha ido construyendo un imaginario poético de cierta entidad que recopiló, en gran parte, en lo que hasta ahora es su último título: Era otro hoy(Ediciones del Primor, Madrid, 2008)


Como cantautor ha retomado recientemente sus apariciones en directo, actuando en salas como Trovadicta o Clamores. Es autor de más de doscientas canciones, que abarcan diversas épocas y estilos.


EXTRACTO DE LA OBRA:

carpe diem

Precisamente ahora
estoy trazando el rumbo de mi vida.

Ahora, cuando me estalla en la cabeza
toda la petulancia de saberme
vivido siempre atado y bien atado.

Sentado aquí, el gesto adormecido
frente a la taza blanca en que aún humea
esa infusión que tomo cada tarde,
trazo rumbos y escalas.

¡Ay, vana pretensión del astrolabio!

Precisamente ahora
pienso romper los mapas de mi vida.


Prefiero andar a ciegas que al milímetro.



amistades peligrosas

Ciertas noches no sirven los fotones
ni como tema de conversación.
Ciertas noches —sin ir más lejos, hoy—
sólo sirven las buenas compañías,
la simple voz que cuenta cómo le va la vida
y te pregunta o no, pero te escucha;
sirven las caminatas por callejuelas húmedas,
la esquina que ilumina una farola rota,
el cigarrillo de las confidencias,
los burdeles vacíos de un sábado en la noche.
Ciertas noches no sirven los fotones,
con un hasta mañana va de sobra.

Ciertas noches dan pena. Pero la noche avanza
y te sientes a gusto entre nuevos abrazos,
entre gente que vive, que respira contigo
sin tú saberlo apenas. Y entonces te das cuenta
de la futilidad de los fotones.

Puedo hablar de fotones con cierta autoridad,
pero prefiero hablar del pan con queso,
que es mucho más amable. Quede claro
que me gusta la gente propensa a la ternura,
sencilla, transparente: nunca doble.
Normalmente, en este juego de vivir la vida,
me juego el corazón a todo o nada
y pierdo siempre, menos cuando gano.
Hoy me tocó ganar. Otros perdieron.


el olor de los versos

Poemas que destilan
olor a sol de invierno.
Versos que desparraman su perfume
de forma caprichosa.
Estrofas que de pronto
huelen a cementerio.
Tus dedos toman, temblorosos,
el papel y la pluma
y no sabes si vas a estornudar
—si eres, como es el caso,
alérgico al perfume—
o no, según tengan el día
los fonemas que buscas con ahínco.
¡Achissss…! Jesús. Son tan raros los versos
que a veces uno piensa
en dejarlos morir en el tintero
y tumbarse en el techo envuelto en sus retruécanos.

Pero nunca lo haces.
Qué duro es este oficio de escribir.