Déjame ser vida. Déjame ser muerte. Déjame ser mío.
Pero no me dejes.
Poemables de Jose Luis Zúñiga
“El que se deja llevar por sus instintos consigue ser feliz
hasta el final de sus días.”
La dama de Shangai
Hoy, que cumplo ya tanto tiempo, hago versos que me hacen daño
pero al tiempo me alivian; cuánto he vivido, cuántos envites
de fortuna con los amigos, que también cumplen años: unos
juegan con globos, otros juegan con nietos tiernos y se ríen,
los hay que buscan y no encuentran, los hay con canas y sin canas,
los hay reumáticos, gimnastas, tristes, alegres, funcionarios
altos y bajos, cantautores, ricos y pobres, viejos, jóvenes.
Los más andan a la que salta y yo vibro con todos ellos.
Cuántos días me quedan, cuántos, cuántas noches de luna verde
con mi gente, brindando al viento, alegría bendita; cuánto
vivir contigo, con vosotros, jornadas plenas que adivino
luminosas entre la bruma. Los recuerdos los guardo dentro,
pero muy adentro, mucho: quiero vivir sin lastre ni memoria.
Este día de aniversario me contemplo sereno, dulce;
es la vida un regalo. Pienso quemar las velas, no soplarlas:
apurarlas sin límite.
"lo que queda: " http://jlzuni.blogspot.com/
Cuando niño festejan mucho tus cumpleaños, dije ayer.
Cuando cumples los treinta empiezas a cantar en los cumpleaños
de tus hijos, que es una cosa placentera pero distinta;
ya te sabes bien atrapado en las ruedas de una carreta,
los amigos te felicitan con mensajes SMS
y, si acaso comes pasteles, piensas más en el sobrepeso
que en lo ricos que están. A veces, uno posa su brazo amable
sobre tu brazo, y tú te alegras de tener alguien cerca. Soplas
con desgana sobre unas velas con extrañas formas de números.
Pronto pasas la cuarentena encerrado, casi agradeces
ese encierro tan profiláctico, aunque a ratos, triste, recuerdes
ciertas noches de borrachera, cuando el tiempo se detenía
suspendido en una partida que duraba hasta el alba. Sientes
que te duele la espalda; el alma duele también, vas al gimnasio,
te apresuras de banco en banco, pagas multas, cancelas deudas,
soplas, soplas sin aire, soplas. De repente casi eres viejo,
no te gusta, los cumpleaños se consumen como una vela.
Y la vida sigue que sigue.
"lo que queda: " http://jlzuni.blogspot.com/
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Jaime Gil de Biedma