martes, 30 de junio de 2009

poesía virtual

Mojó la lluvia
mi cuaderno de versos.
Se emborronaron
todas las palabras: sólo
quedó poesía.
Así tu nombre,
deslavazado ahora
por las lágrimas
que vierten su orfandad
sobre esta página
en blanco de mi vida.


http://jlzuni.blogspot.com/

lunes, 29 de junio de 2009

stop

Me voy a las montañas.
Luego bajaré al valle.
Allí no hay cobertura. Stop.
Miraré las estrellas.
Os dejo alguna cosa
por si acaso no vuelvo,
no sé qué hacer con ellas.
Corto y cierro.


(Empiezo a preparar una desconexión pasajera. Seguiré por aquí todo el verano, pero menos. Entretanto, os dejo, aparte de este blog, otros poemas ajenos, y que, desde luego, me gustan más que los míos. Es lo que queda de múltiple lecturas y lo quiero compartir.

Aquí: "Lo que queda" http://jlzuni.blogspot.com/

domingo, 28 de junio de 2009

de cómo Alejandro cayó en Mesopotamia

Preguntas si el armario esconde dinosaurios,
no sabes nada. Las olas nos llevaron muy lejos...
Es como la señora que me dijo en el metro
por favor, estoy sola, déjame levantarme
para estar mas tranquila, más gorda, ¿ves?, soy gorda,
se siente, que te sientes, ordeñó la señora;
tuve que decir algo mientras tomaba asiento:
usted casará pronto, señora, o algo así.
Me siento comedido cuando llevo corbata.

…Nos llevaron las olas. Para morir en tierra.
Saltaban los vencejos, arrullaban las grullas,
casaban los enfermos con las chicas lesbianas,
ya sabes el manido dicho de los enfermos:
qué bien me encuentro, exclaman a punto de morirse.
Ha llegado el momento de hablar de las hortensias
que mancillan con rabia las paredes de arriba
y los muros de abajo, las hortensias de siempre.
No olvides, amor mío, que todos volveremos
juntos en primavera a celebrar la muerte
de los que no se han muerto, a celebrar la vida
nuestra, tan miserable como todas las muertes.
Ahora voy a decirte que lo que te imaginas
ya lo sé, no lo dudes: tiemblo cuando tú tiemblas,
tu incertidumbre es mía como yo soy de ti.

No dices nada, callas porque has vuelto a la noche
aquella que perdiste por no darme palabras
como beso o esquina (silencio cojitranco
de los que se disuelven con un sabor amargo
me dejaste en los labios, y no volví a ser niño).
La luna siempre llena, recuerdas de la luna
la pena, que la pena, la pena, hasta la pena
pena me duele donde duelen los estigmas sagrados
de la cerveza rubia, de martirios marítimos,
martinis sin sentido, luna de lunes, digo,
me estoy adormeciendo yo también
con los dulces efluvios del incienso, del miedo,
droga tan maliciosa debiera estar prohibida
como la nicotina, cómo prohibirlo, todo.
¿Sabes lo que has perdido en esta madrugada
por no perder el tiempo que atesoras durmiendo?
¿Esperas de la noche los milagros que esperan
los méndigos que duermen a la luz de la luna?
¿Te imaginas la densa soledad de las olas
hoy, ahora mismo, lejos, tan lejos que hace daño?
¿Sabes que el universo no tiene más estrellas
que las que tu imaginas, poderosa amazona?
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.

Pues eso. Y ahora mismo tus ojos acerados
me están atravesando, prestos a la descarga.
Escucho la pregunta que anuncia la batalla:
¿Qué son los dinosaurios? ¿Por qué están escondidos?
Pues está claro, todo se resolvió en quebrantos:
caracolas rampantes sueltan babas, escupen,
inundan todo el claustro de materia viscosa,
paren entre columnas la índiga, miserable
existencia de bichos que viven en su casa
porque no tienen otra y aunque tuvieran, ésta
no está tan mal, no, digo, verdad, no está tan mal,
después de todo pueden esconder sus vergüenzas,
sus cuernos, sus vergüenzas, tanto da, te decía.

Es difícil, lo siento, no puedo imaginarte
más que haciendo tortillas con atún y cebolla
para que se alimenten los niños de la nana
triste de esa cebolla, de la cárcel oscura,
como el rayo te has muerto. La esfera es tan redonda
como tu cuerpo blanco, yo estoy siempre al acecho
por si florecen algas en tu vientre, mis ojos
no distinguen la esfera del cuadrado. ¿Quién sabe?
Una copa de whisky también es un milagro,
del tiempo, es un milagro de la primavera.

(Sobre cómo Alejandro cayó en Mesopotamia:
si quieres que desgarre tus labios con mis dientes,
imprégnatelos antes de salvaje veneno.
Tú ya sabes, mi vida, lo que te estás jugando
y yo tampoco estoy en otro mundo). Aquí.

Ya voy a refugiarme, como tú, en el silencio,
las lindas margaritas de tus sueños serán
rebozo de una ausencia. Porque tienen que irse,
vosotros, yo me quedo pegadito a la barra
tomando un cafelito tan negro que da pena
tomárselo tan solo, es que lo tomo solo,
Ulises retornado a donde nunca llega,
loba romana, loba despechada sin techo.

(He tocado una tecla y en la pantalla sale
que tengo un virus. Llamo urgentemente a urgencias.
La pantalla me lanza mensajes alarmantes
del tipo error fatal, el colapso, al carajo.
Llamo a la policía. Esto parece más
un tema de orden público que cuestión de salud.
Tal vez de salud pública. Estoy ya por los suelos,
me han robado la noche entre el portátil,
el médico y la pasma. Y se van a enterar,
amor, yo te lo juro, esto no queda asín.)

[Otra vez: ¿es que el armario esconde dinosaurios?]
Entiendo que el armario pueda tener hormigas,
puede incluso que albergue cientos de calzoncillos,
pero ¿por qué rebuscas el amor en sus baldas?
¿Es que no hay mejor sitio (mis ingles, por ejemplo)?

Alegrémonos todos en el limbo final,
para que no se quede la rosa sin espinas,
ni los muros sin sangre, ni los labios sin besos,
ni las sombras perdidas entre las dos esquinas
de tu muro y mi muro, bajo los parapetos,
para que el cielo sea por donde tú caminas,
mis pasos decididos, tras de ti, ya sin retos.

(Con el hipo no puedo escribir más poesía,
ella duerme, la luna se refleja en su pecho
y yo no sé qué hacer, si meterme en la cama
o seguir escribiendo hasta que se despierte.
Buscaré dinosaurios, es lo que voy a hacer,
tampoco es para tanto pasar la noche en vela).

sábado, 27 de junio de 2009

puñaladas

Lo que siento lo siento
como una puñalada en pleno pecho;
lo que no siento,
es más bien por la espalda.
Tendría que indagar
por qué mis sentimientos son puñales
incluso sin sentirlos. No es normal
tanto apuñalamiento.

viernes, 26 de junio de 2009

suicidas

Como un tiro en la boca,
cada verso rescata del olvido neuronas.
Las arterias se sienten agredidas,
no es tinta, es sangre que rezuma odio,
ira hacia los que leen.
Quiénes van a morir,
cuántos lectores: dos.
El corrector de pruebas y tú mismo.
Nadie lee lo que escriben los poetas,
tan sólo los poetas a veces, si es que pueden
entender algún verso esos suicidas.

jueves, 25 de junio de 2009

corredor de la muerte

Bien entrada la noche surge a veces
un imperioso impulso de matar a los muertos.
Como esto, bien se ve, es del todo imposible,
te satisface entonces un vulgar homicidio.
Pero a nadie le gusta la cadena perpetua,
al final siempre acabo matándome a mí mismo.

miércoles, 24 de junio de 2009

becqueriana (rima XXI)

Poesía... eres tú.

¿Tú quién eres?, sueltas de repente
como quien suelta un golpetazo más.
¡Tú quién eres! ¿Y esperas la respuesta?
Espera… ya sabrás.

martes, 23 de junio de 2009

desde el abismo

(Me doy un baño en la charca de los cerdos, me penetran, me violan miasmas de bellotas, me hundo poco a poco en el cénago, pringoso, fangoso, excremental, estoy en el cielo, alcanzo la luz, las estrellas restriegan mi piel, ansían mis órganos profilácticos, adornan mis extremidades, asciendo desde lo más profundo, salgo de los caminos abisales

y no estoy vivo.)

lunes, 22 de junio de 2009

sus amigos decían que eran chopos

Escucha a los amigos que le dicen
que deje de beber noche tras noche
en los garitos turbios de las grandes
ciudades repletas de autopistas,
no merece la pena, así es la vida,
bebed conmigo, imbéciles, responde.
Y los amigos miran a otra parte,
no va con ellos tanta indisciplina.
Así, no escucha más que los silencios
de la barra del bar, en otro sitio,
lejos de los amigos que quisieron
salvarle del infierno. Pero tiene
lumbre en los ojos que antes eran piedra
y alguna gente buena que le abraza
cuando le ve contento en armonía
con los chopos –sus amigos decían–
que señalan el cauce de su muerte
y el cementerio chico en que le aguardan
su Leonor y el olmo viejo hendido.

domingo, 21 de junio de 2009

aproximaciones 22A34

Aproximadamente son las dos de la tarde
y me aproximo aproximadamente
a las dos de la mañana,
lo que quiere decir que no tengo una idea clara
de las aproximaciones según los fundamentos clásicos,
me aproximo de mala manera, malamente,
una maniobra de aproximación no debe
incurrir en duda alguna
si no quiere acabar
en estrepitoso fracaso, qué,
los árboles, qué, ¿no están para aproximarse?,
y qué, qué hago yo con este espantoso complejo.

Anunciaron invierno y voy de blanco. Mierda.

sábado, 20 de junio de 2009

viernes trece

Viernes y veinte. Agosto y mar.
La luna teje que teje sombras.
Qué duro ser romántico,
qué estúpido decir
que te quiero o que soy
un pobre hombre que no
sabe de letras ni de números,
ni siquiera de bizcos.
La lluvia no llegó,
tanto que la esperábamos,
tuvimos que tragarnos todo el sol
y ahora qué, en esta noche,
qué va poder decirte este poeta
si no es te quiero, sí, si no es te quiero.

Esto es lo malo del romanticismo, digo:
¿pues no estaba el poeta para cargar
las armas de futuro? Vaya fracaso el mío.

viernes, 19 de junio de 2009

odre viejo

Odre soy. Te contengo,
tus humores me anegan
y se te van agriando con el tiempo.
Odre de vino agrio,
odre de sangre negra,
odre soy, ardor soy
que no se cura con bicarbonato
ni con remedio alguno, si no fuera
un ensalmo que hoy por hoy se me escapa.

Odre soy. Soy pellejo,
tu cuerpo es tan viscoso
que siempre se me escurre.
Días de vino y rosas,
dónde quedan.

jueves, 18 de junio de 2009

anatomía fractal

... pura deconstrucción, sombra nada más, recuerdo de un olvido, aceptarás la ofrenda del cuerpo hecho pedazos, corpus christi para que me escupas, para que me lamas, para que me mires, para que me empales, ¡oh, verdugo amado!, para que cabalgues libre sobre mis ingles, ¡mi amazona!, a ti me ofrezco. Desde los inhóspitos meandros en que habitan las ratas hasta la claridad abrasadora de tu zarza encendida, tuyo, tuyo.

Ahora ya sabes para qué han de servir el látigo y la pluma que escondimos: me entrego destrozado pero al fin recompuesto, niño otra vez, limpio otra vez,

tuyo, tuyo, tuyo.

miércoles, 17 de junio de 2009

ejercicio de síntesis

Aunque tengo una historia
bastante larga que contar,
seré breve esta vez:
soy Virgo y funcionario;
me casé; tengo hijos,
nietos, sobrinos (padres,
tuve); veo pasar
los días y las noches
como quien oye lluvia,
y en este sanatorio
donde me han encerrado
dan muy bien de comer.

En resumidas cuentas,
esta es toda mi vida.