Quise decirte: metales
pesados números primos
conjeturas descifrables
hipótesis sin futuro
teorema de Fermat
cuadrados hipotenusas
la parte real de todo
cero no es trivial de nada
la función zeta de Riemann
teoremas pequeñitos
células indivisibles
protones momificados
fajones sin ciencia cierta
faraones desmedidos
cánulas colonoscopias
caléndulas agujeros
cien mil millones trescientas
cuarenta y siete mil cuatro
veces lo quise decir.
Quiero decírtelo ahora:
que los ceros son triviales
que la función algebraica
de la variedad de Kähler
que es cuarto y medio y mitad
no me sirve para nada
ni los chinos matemáticos
ni la enésima potencia
ni los guarismos enésimos
ni los signos criptográficos
ni los retoños que brotan
ni los virus que rebotan
ni las pandemias sistémicas
ni las ciencias que adelantan
que es una barbaridad
ni las zarzuelas ni el hambre
ni la escala pentatónica
ni la escala de Jacob
ni la incógnita que pinta
oro basto espada copa
escalera de color
farol vulgar zafarrancho
que no quiero no me sirve
no alcanza a decirte nada
de lo que quiero decirte.
Y te lo voy a decir:
bordillos comen aceras
amores se van marchando
cantinelas llevan romas
cuchillas apuñalando
remeros no reman rimas
cantos no cantan canciones
culebras no culebrean
palabras se quedan secas
se marchitaba la rosa
en el jardín del poeta
por las negras azoteas
un cuervo revolotea
en la azules mañanas
los mendigos se alborotan
la revuelta tiene visos
de triunfar alguna vez.
Es lo que quiero decirte:
que te quiero. Pero entiende
que no sepa cómo hacerlo.
No es tan sencillo el problema.
No es tan fácil nuestra hipótesis.
No es tan clara la variable.
No es tan simple el teorema
del poema.
Las chicas, de Emma Cline
Hace 10 horas